Alertan sobre mensajes fraudulentos para robar y extorsionar a colombianos
Las autoridades colombianas han emitido una alerta urgente ante el aumento de mensajes fraudulentos que están circulando a través de teléfonos móviles y correos electrónicos. Estos mensajes, diseñados con apariencia legítima, buscan engañar a los ciudadanos para obtener información personal sensible o para extorsionarlos económicamente.
Modus operandi de los delincuentes
Los ciberdelincuentes utilizan diversas estrategias para cometer sus fechorías. Entre las más comunes se encuentran:
- Mensajes de texto que simulan ser de entidades bancarias, solicitando la actualización de datos o informando sobre supuestas transacciones sospechosas.
- Correos electrónicos con enlaces maliciosos que, al ser abiertos, instalan software espía en los dispositivos.
- Llamadas telefónicas donde se hacen pasar por funcionarios públicos o representantes de empresas, exigiendo pagos bajo amenazas falsas.
Estas tácticas buscan generar pánico o urgencia en las víctimas, llevándolas a actuar de manera impulsiva y a revelar información confidencial como contraseñas, números de tarjetas de crédito o datos personales.
Consejos para protegerse
Para evitar caer en estas trampas, los expertos en seguridad recomiendan:
- Verificar la fuente: No confiar en mensajes no solicitados. Contactar directamente a la entidad mencionada usando canales oficiales.
- No hacer clic en enlaces sospechosos: Evitar abrir enlaces o descargar archivos adjuntos de remitentes desconocidos.
- Mantener el software actualizado: Instalar las últimas actualizaciones de seguridad en dispositivos electrónicos.
- Reportar los casos: Informar a las autoridades sobre cualquier intento de fraude o extorsión.
La policía nacional y el ministerio de las tecnologías de la información y las comunicaciones están trabajando en conjunto para identificar y desmantelar estas redes delictivas. Sin embargo, la conciencia ciudadana sigue siendo la mejor defensa contra estos delitos.
Los colombianos deben permanecer vigilantes y escépticos ante comunicaciones inesperadas, especialmente aquellas que solicitan información personal o pagos urgentes. La educación y la prevención son clave para reducir la incidencia de estos crímenes digitales.



