Los siniestros viales en Colombia continúan en aumento sin que se implementen correctivos efectivos. Las cifras oficiales indican que el año pasado se registraron 8.600 muertes en calles y carreteras, un 5 % más que en 2024. En lo que va de 2026, la tendencia empeora: en enero hubo 661 fallecidos (22 más que en enero de 2025) y en abril la cifra llegó a 1.300, según la Agencia de Seguridad Vial. De no actuar con decisión, se proyecta cerrar el año con más de 9.000 muertes.
Víctimas y causas principales
Los motociclistas, peatones y ciclistas siguen siendo las víctimas más frecuentes. En 7 de cada 10 fatalidades está involucrado un motociclista (64 %), seguido de peatones (22 %) y ciclistas (10 %). Antioquia, Valle, Santander, Cundinamarca y Bogotá concentran el mayor número de muertos. Las causas principales son choques, imprudencia, exceso de velocidad y falta de pericia.
Evasión del Soat y su impacto
El problema se agrava con la evasión del seguro obligatorio (Soat). Casi el 50 % del parque automotor no lo pagó el año pasado, y las motos lideran la evasión con un 78 %. Esto ha generado un impacto en las finanzas de la salud superior a los 2,5 billones de pesos, según Fasecolda. Aunque se redujo el costo del Soat para motociclistas, el recaudo no mejoró y las muertes aumentaron.
Propuestas contraproducentes
Ante esta crisis, preocupa que algunas campañas promuevan eliminar el Soat para motos de hasta 250 c.c. en estratos 1, 2 y 3, donde ocurren la mayoría de incidentes, y que el Estado asuma los costos. También se ha propuesto acabar con las fotomultas, argumentando que son poco efectivas y se prestan para abusos. Sin embargo, las fotomultas han sido útiles para sancionar infracciones como el exceso de velocidad.
Lecciones del pasado
Experiencias previas muestran que medidas similares no han funcionado. Al inicio del actual gobierno se redujo en un 50 % el costo del Soat para motociclistas, pero la evasión se mantuvo y las muertes aumentaron. Es necesario analizar y mejorar las políticas, pero partiendo de la realidad: el problema no está solo en modificar una norma.
Se requiere pedagogía, revisión del enfoque actual y establecimiento de reglas y deberes claros. La educación vial, el control efectivo y la promoción de la civilidad en el espacio público son fundamentales para frenar esta tragedia que parece no advertirse.



