La pandemia silenciosa que azota a Colombia: más de 8.600 muertes viales en 2025
Los siniestros viales continúan representando una tragedia nacional de proporciones alarmantes en Colombia. Durante el año 2025, se registraron 8.697 fallecidos a causa de accidentes de tránsito, lo que significa un incremento del 5,15% respecto al año anterior. Esta escalofriante cifra equivale a más de 23 muertes diarias en las carreteras y vías del país, con un impacto particularmente devastador en la población joven.
Una década de pérdidas humanas irreparables
Los datos oficiales revelan que en los últimos diez años han fallecido 74.610 personas en distintos corredores viales colombianos, una cifra que ninguna sociedad puede asimilar sin consecuencias profundas. La mayoría de las víctimas corresponden a jóvenes entre 18 y 30 años, quienes conforman el segmento más afectado por esta problemática que expertos han calificado como "pandemia silenciosa".
Motociclistas, ciclistas y peatones siguen engrosando las listas de fallecidos, evidenciando la vulnerabilidad de estos actores viales frente a un sistema que requiere transformaciones urgentes. Un reciente foro organizado por la Universidad de los Andes y EL TIEMPO destacó la necesidad de proteger especialmente a la población joven, principal víctima de este fenómeno creciente.
Colombia en el último lugar internacional
El panorama internacional tampoco es alentador para el país. Según el informe del Foro Internacional de Transporte de la OCDE, Colombia ocupa el último lugar entre 29 países en muertes evitables por cada 100.000 habitantes, con una tasa de 15,4 fallecimientos. Esta cifra contrasta dramáticamente con países como Estados Unidos (11,6), Reino Unido (2,4) o Suecia (2,0).
Más preocupante aún es la tendencia: mientras la mayoría de naciones redujo las muertes viales entre 2014 y 2024, Colombia experimentó un aumento significativo durante ese mismo período, evidenciando un retroceso en materia de seguridad vial.
Causas sobrediagnosticadas, soluciones pendientes
Las razones detrás de esta tragedia están ampliamente identificadas por expertos:
- Exceso de velocidad como factor determinante
- Falta de legislación efectiva para regular especialmente a motociclistas
- Infraestructura vial inadecuada para los nuevos actores viales
- Campañas pedagógicas insuficientes por parte de las agencias responsables
Sin embargo, existen ejemplos esperanzadores que demuestran que el cambio es posible. Bogotá, Medellín, Cundinamarca y Montería lograron reducciones entre el 2% y 6% en sus tasas de mortalidad vial durante 2025. En la capital, aunque fallecieron 611 personas, esta cifra representó 41 muertes menos que en 2024, un logro no visto en cinco años.
Estrategias que funcionan y camino por recorrer
La secretaria de Movilidad de Bogotá destacó que la reducción de la velocidad máxima a 50 kilómetros por hora ha contribuido sustancialmente a mejorar estos indicadores. Esta medida, junto con otras estrategias focalizadas, muestra que las políticas públicas adecuadas pueden salvar vidas.
El país cuenta con herramientas legales como la ley Julián Esteban, cuyo plena implementación a nivel nacional se torna urgente para frenar la estela de muerte que dejan los siniestros viales. Como señalaron participantes del foro universitario, proteger la vida en espacios públicos requiere un compromiso integral que involucre:
- La institucionalidad en su conjunto
- La sociedad civil organizada
- Medidas preventivas contundentes
- Fiscalización efectiva
Colombia está en mora de abordar este asunto con la diligencia y acciones decididas que merece. No puede permitirse que morir en la vía siga siendo solo un asunto de indicadores estadísticos, sino que debe convertirse en una prioridad nacional que movilice recursos, voluntad política y conciencia ciudadana para revertir esta tendencia mortal.
