Renuncia el superintendente de Salud Bernardo Camacho tras polémica gestión y tensiones internas
Renuncia superintendente de Salud Bernardo Camacho tras polémicas

Renuncia el superintendente de Salud Bernardo Camacho tras apenas seis meses en el cargo

Bernardo Armando Camacho Rodríguez presentó este martes su renuncia irrevocable como superintendente Nacional de Salud, decisión que se hace efectiva inmediatamente y que, según fuentes de Palacio de Nariño y el propio funcionario, obedece a "motivos estrictamente personales".

Un contexto de fuertes cuestionamientos

La salida de Camacho se produce en medio de un escenario de intensas críticas a su gestión y apenas unos meses después de su posesión, el pasado 28 de octubre de 2025. Su nombramiento ya había generado un debate considerable por posibles conflictos de interés, especialmente debido a su desempeño previo como agente interventor de Nueva EPS entre noviembre de 2024 y agosto de 2025.

El ahora exsuperintendente llegó al cargo tras una transición marcada por la inestabilidad institucional. Su designación se dio luego de la renuncia de Helver Giovanny Rubiano García y de una serie de encargos temporales que evidenciaron la fragilidad de la Superintendencia Nacional de Salud. Con su posesión, se convirtió en el cuarto jefe de la entidad durante el actual Gobierno.

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Un perfil técnico con historial controvertido

Médico cirujano de la Universidad Nacional, con maestrías en medicina transfusional y en gestión de ciencia e innovación, Camacho fue presentado por el Gobierno como un perfil técnico con experiencia en fortalecimiento institucional y vigilancia financiera del sistema de salud. Sin embargo, su paso por la intervención de Nueva EPS marcó profundamente su llegada al cargo.

Durante su período como interventor, la aseguradora más grande del país, con 11,7 millones de afiliados, no logró mejorar su situación financiera. Por el contrario, informes de la Contraloría General de la República advirtieron sobre irregularidades acumuladas por billones de pesos, incluyendo:

  • Pagos anticipados sin respaldo adecuado
  • Cuentas sin auditar de manera completa
  • Falta de cierres fiscales claros y transparentes

A estos señalamientos se sumó el hecho de que, bajo su gestión, no se entregaron balances completos de periodos clave ni la información necesaria para el cálculo de la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Incluso, la propia Superintendencia tuvo que ordenar nuevas medidas a la entidad por incumplimientos en auditorías y estandarización de procesos.

Críticas desde múltiples sectores

Ese historial alimentó críticas desde distintos sectores cuando fue nombrado superintendente. Organizaciones de pacientes calificaron su designación como un "premio al fracaso", mientras que desde la oposición se advirtió sobre posibles conflictos de interés, dado que pasaba de intervenir a vigilar la misma entidad.

Entre las voces más críticas ha estado la del representante a la Cámara Andrés Forero, del Centro Democrático, quien cuestionó tanto su nombramiento como su gestión. En publicaciones en redes sociales, el congresista reiteró sus señalamientos tras conocerse la renuncia, afirmando que Camacho "perdió la pelea con el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo".

Las afirmaciones del congresista apuntan a tensiones internas dentro del sector salud y sugieren que la salida de Camacho no solo estaría relacionada con motivos personales, sino también con desacuerdos fundamentales en el manejo del sistema y en decisiones estructurales como el futuro de las EPS.

Incertidumbre institucional y desafíos pendientes

La renuncia deja nuevamente a la Superintendencia Nacional de Salud en un escenario de incertidumbre. La entidad, encargada de la vigilancia de las EPS, el control de los recursos del sistema y la garantía de los derechos de los usuarios, ha enfrentado una alta rotación en su dirección en los últimos años, en medio de una crisis más amplia de gobernabilidad en el sector salud colombiano.

Camacho tenía bajo su responsabilidad la supervisión de varias EPS intervenidas, así como procesos clave como:

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  1. La auditoría de estados financieros del sistema
  2. La regulación de gestores farmacéuticos
  3. La coordinación de medidas para estabilizar el sistema de salud nacional

Su salida, en este contexto, vuelve a abrir interrogantes sobre la continuidad de esas tareas y la capacidad institucional para enfrentar los retos del sistema de salud, que atraviesa en los últimos años una de sus peores crisis estructurales.

Por ahora, el Gobierno no ha anunciado quién asumirá el cargo ni si se designará un reemplazo en propiedad o un encargado temporal, en una entidad que sigue siendo clave para el funcionamiento del sistema sanitario del país. La Superintendencia Nacional de Salud enfrenta el desafío de mantener la estabilidad operativa mientras se resuelve el vacío de liderazgo generado por esta renuncia.