Muerte de Kevin Acosta reabre debate sobre fallas del sistema de salud y responsabilidad estatal
Muerte de niño con hemofilia reaviva crisis del sistema de salud colombiano

La tragedia de Kevin Acosta: un niño hemofílico que expuso las fallas del sistema de salud colombiano

La conmoción nacional por la muerte de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia A severa, ha desatado un profundo debate sobre la responsabilidad del Estado, el papel de las EPS y las interpretaciones gubernamentales sobre la prevención en salud. Este caso ha puesto en evidencia las graves deficiencias del sistema sanitario colombiano.

Una muerte evitable que conmociona al país

Kevin falleció el 13 de febrero de 2026 en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Misericordia en Bogotá, tras sufrir un accidente en bicicleta que desencadenó una hemorragia incontrolable. Su condición se agravó dramáticamente por la falta de acceso oportuno al medicamento Emicizumab, tratamiento vital para controlar su trastorno de coagulación que debía administrarse cada 28 días.

Según la denuncia presentada por su madre, Katherine Pico, el menor llevaba más de dos meses sin recibir el medicamento esencial, pues la Nueva EPS —entidad actualmente intervenida por el Gobierno Nacional— no garantizó su entrega oportuna. Además, Kevin enfrentó demoras significativas en la autorización de su traslado desde el departamento del Huila, lo que complicó aún más su estado crítico y redujo sus posibilidades de supervivencia.

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Declaraciones polémicas del gobierno nacional

Durante el consejo de ministros del 16 de febrero, el Gobierno Nacional se pronunció sobre el caso, pero las declaraciones del presidente Gustavo Petro y del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, generaron una tormenta política y social de proporciones considerables.

El presidente Petro afirmó que el esfuerzo principal debía centrarse en la prevención desde el hogar, señalando específicamente: "Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos". Estas palabras, que insistían en la educación familiar como factor fundamental, fueron interpretadas por amplios sectores como una forma de culpar indirectamente a la madre del menor por el trágico desenlace.

El mandatario complementó su postura afirmando que "las mamás no nacen aprendidas", en referencia a los bajos niveles educativos del país, lo que intensificó las críticas hacia su posición.

La postura del Ministerio de Salud

Por su parte, el ministro Jaramillo reforzó esta perspectiva al indicar que los niños con hemofilia "tienen que estar restringidos" en actividades que puedan generar traumatismos violentos, enfatizando que Kevin sufrió un "accidente craneoencefálico" como consecuencia directa de la caída.

El ministro aseguró categóricamente que "ningún niño se puede morir por negligencia" y defendió la gestión gubernamental al afirmar que el Gobierno ha cumplido con el giro adecuado de los recursos del sistema de salud. Sin embargo, pidió una investigación exhaustiva para determinar responsabilidades específicas en este caso particular.

Rechazo de expertos y organizaciones de pacientes

Las declaraciones oficiales provocaron fuertes críticas de gremios médicos, organizaciones de pacientes y diversos sectores políticos. Expertos en epidemiología señalaron con contundencia que la verdadera prevención en hemofilia consiste en asegurar el acceso continuo al tratamiento, el cual permite que los niños lleven vidas normales e inclusivas, incluyendo actividades recreativas como montar bicicleta.

La Asociación de Epidemiología de Colombia, junto con colectivos como Pacientes Colombia, rechazaron abiertamente la narrativa gubernamental por considerar que desplaza injustamente la responsabilidad desde el sistema de salud hacia las familias, minimizando así las fallas estructurales del sistema.

La defensora del pueblo, Iris Marín, se sumó a estas críticas al señalar que Kevin fue "víctima de fallas en la entrega de medicamentos", subrayando que la falta de profilaxis fue un factor determinante y evitable en su muerte.

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La crisis de la Nueva EPS y las investigaciones pendientes

Este trágico caso volvió a poner sobre la mesa la profunda crisis en la que se encuentra la Nueva EPS, entidad que atiende a millones de usuarios en todo el país y enfrenta múltiples denuncias por retrasos sistemáticos y deficiencias graves en la atención médica. La situación de esta EPS intervenida refleja problemas estructurales que afectan a numerosos pacientes en condiciones similares.

A raíz de la indignación nacional generada por el caso, el ministro Jaramillo aseguró que la muerte de Kevin será investigada "a fondo" para establecer responsabilidades institucionales concretas y evitar que tragedias similares se repitan en el futuro. "No pueden haber más Kevin en este país", declaró el ministro, reconociendo la gravedad del caso.

Un sistema de salud con grietas estructurales

La muerte de Kevin Acosta ha dejado al descubierto no solo el drama humano de una familia devastada por la pérdida, sino también las grietas estructurales de un sistema de salud que, aun disponiendo de recursos significativos, no logra garantizar la continuidad en tratamientos médicos vitales para pacientes crónicos.

Mientras avanzan las investigaciones prometidas por las autoridades, el país exige respuestas claras, transparentes y un compromiso real del Estado para implementar correcciones sustanciales que eviten que esta tragedia se convierta en una estadística más dentro de un sistema sanitario que muestra signos evidentes de colapso en múltiples frentes.