La trágica espera de Jeisson Pinzón: cinco meses sin el medicamento que podría haberle salvado la vida
La muerte de Jeisson Javier Pinzón, un joven de 20 años diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda, ha conmocionado a Colombia y expuesto las graves fallas del sistema de salud. Durante cinco meses, Jeisson esperó infructuosamente el medicamento blinatumomab por parte de la Nueva EPS, un tratamiento cuyo costo superaba los 250 millones de pesos y que era vital para su recuperación.
Un camino de obstáculos administrativos
Héctor Sandoval, tío del joven, relató en exclusiva a este medio el calvario administrativo que vivió su sobrino desde su diagnóstico en febrero de 2025. "Perdimos esa batalla porque no fue posible que al paciente le suministraran el medicamento que era vital para su rescate", afirmó Sandoval con visible dolor.
El joven, estudiante de economía que había aplazado sus estudios para concentrarse en su tratamiento, inicialmente respondió positivamente a seis sesiones de quimioterapia realizadas entre marzo y agosto de 2025. Los médicos incluso habían programado un trasplante de médula ósea para el cual su hermana Angie Vanesa Pinzón resultó ser donante compatible.
El colapso del sistema en momentos críticos
Sin embargo, el 18 de agosto, cuando Jeisson debía ingresar para una quimioterapia decisiva, la clínica Oncos le negó la atención alegando cierre de servicios por falta de pagos. Este primer obstáculo marcó el inicio de una serie de dilaciones que pondrían en riesgo la vida del joven.
En octubre, cuando finalmente se reactivó el proceso hacia el trasplante, una biopsia reveló que Jeisson presentaba un 17% de carga de la enfermedad, imposibilitando la intervención según los protocolos médicos que exigen remisión total. Fue entonces cuando los médicos formularon el blinatumomab, medicamento específico cuya administración nunca llegó a tiempo.
La lucha institucional y el silencio de la EPS
La familia emprendió una batalla legal y administrativa sin precedentes. Presentaron documentos ante la Superintendencia de Salud, que en tres ocasiones emitió plazos perentorios a la Nueva EPS. Radicaron acciones de tutela, acudieron a la Defensoría del Pueblo y contactaron a la Asociación de Pacientes, pero cada gestión chocaba contra nuevas excusas burocráticas.
"Como familia teníamos claro que cada minuto que pasaba era complicado", recordó Sandoval, quien describió cómo la EPS sistemáticamente pedía plazos de cinco días para luego solicitar documentos adicionales, creando un ciclo interminable de dilaciones.
Los últimos días y un mensaje al Gobierno
Jeisson, descrito por su familia como resiliente y optimista hasta el final, falleció repentinamente el sábado 14 de marzo de 2026 en Tunja, Boyacá, donde residía. "Él el viernes amaneció malo, lo llevaron por urgencias e inmediatamente entró a cuidados intensivos. El día sábado lo entubaron y a las 9:45 de la noche desafortunadamente fallece", relató su tío.
Sandoval envió un duro mensaje al Gobierno Nacional: "El gobierno le ha mentido al país. Por favor no jueguen con la vida de los pacientes, no violen el derecho sagrado a la vida y a la salud". El familiar calificó el sistema de salud colombiano como "fracturado" y criticó la desconexión entre el discurso oficial y la realidad que viven los pacientes.
Pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo se pronunció sobre el caso calificándolo de "desgarrador". En un comunicado oficial señalaron: "Una respuesta oportuna habría podido ser la diferencia entre la vida y la muerte, y lo puede estar significando para otros pacientes en espera. Los problemas de oportunidad y las interrupciones en los tratamientos vulneran la salud y la vida de los pacientes con cáncer".
El caso de Jeisson Pinzón se suma a otras tragedias médicas recientes que han puesto en evidencia las fallas estructurales del sistema de salud colombiano, particularmente en lo relacionado con la entrega oportuna de medicamentos de alto costo y la atención a pacientes con enfermedades críticas.
