Muerte de Cecilia Quintero en Cúcuta revela grave crisis en entrega de medicamentos
La trágica muerte de Cecilia Quintero, una adulta mayor que colapsó mientras reclamaba medicamentos pendientes en un punto de dispensación de Cúcuta, ha expuesto de manera cruda las profundas fallas del sistema de salud colombiano. El caso ocurrido el martes 24 de febrero en la sede de Droguerías Cafam del barrio Los Caobos ha reavivado el debate nacional sobre el acceso a tratamientos médicos esenciales.
Un reclamo desesperado que terminó en tragedia
Minutos antes de su fallecimiento, Cecilia Quintero grabó un testimonio desgarrador dentro del dispensario donde detalló las demoras sistemáticas en la entrega de medicamentos para su familia. La mujer explicó que su hijo con discapacidad, usuario de silla de ruedas debido a heridas causadas por grupos armados, llevaba desde septiembre del año anterior sin recibir pañales y otros insumos ordenados médicamente.
"Ya tiene desde el año pasado, desde septiembre, que no le entregan", afirmó visiblemente angustiada en el video que posteriormente circuló ampliamente en redes sociales. Según su relato, aunque los pañales habían llegado al punto de dispensación, el personal se negaba a entregarlos porque una entrega previa de diciembre aparecía como vencida en el sistema.
Medicamentos vitales en espera indefinida
La situación no se limitaba a su hijo. Cecilia detalló que su esposo, con antecedentes cardiovasculares y una cirugía de corazón, no estaba recibiendo dos fármacos esenciales:
- Rivaroxabán 20 mg: anticoagulante vital para prevenir eventos trombóticos
- Propafenona: medicamento para controlar arritmias cardíacas
"Si no los toma se muere", declaró con crudeza la mujer sobre la situación de su esposo.
Para ella misma, paciente renal, la realidad era igualmente alarmante. Llevaba entre seis y siete meses sin recibir eritropoyetina, tratamiento indispensable para su condición médica. En su testimonio, describió un patrón recurrente de medicamentos que "se vencen" en el sistema administrativo antes de poder ser entregados a los pacientes.
Respuestas institucionales y protocolos activados
Tras conocerse el fallecimiento, tanto Droguerías Cafam como Nueva EPS emitieron comunicados oficiales lamentando lo ocurrido. Cafam aseguró haber activado "los protocolos establecidos para brindar atención inmediata" y solicitó asistencia de servicios de emergencia. La entidad farmacéutica subrayó que, con la información disponible inicialmente, no se evidenciaron irregularidades en la atención por parte de sus funcionarios.
Por su parte, Nueva EPS expresó solidaridad con la familia y anunció la activación de protocolos internos de verificación. La EPS informó que trabaja de manera articulada con autoridades competentes y ha solicitado formalmente a la Superintendencia Nacional de Salud una revisión exhaustiva de los hechos.
El telón de fondo: crisis financiera del sistema de salud
El caso de Cecilia Quintero ocurre en medio de una crisis más amplia que afecta a pacientes con diversas patologías en Colombia. Expertos consultados señalan que el núcleo del problema es claramente financiero. Las deudas acumuladas de las EPS con gestores farmacéuticos han generado intermitencias críticas en el abastecimiento del canal institucional.
Según datos presentados por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro), la cartera del sector farmacéutico alcanzó los $4,2 billones al cierre del segundo trimestre de 2025. De esta alarmante cifra, el 35,3% corresponde a cartera vencida y aproximadamente el 3% a cartera considerada irrecuperable.
Ignacio Gaitán, presidente de Afidro, explicó: "Lamentablemente, la falta de medicamentos se debe a la crisis financiera del sistema de salud. Hoy, toda la cadena está afectada: profesionales de la salud trabajando en condiciones difíciles, IPS cerrando servicios, una UPC que no alcanza y, en nuestro caso, una cartera sin antecedentes".
Dos canales, una realidad desigual
En Colombia coexisten dos canales de distribución farmacéutica que muestran realidades contrastantes:
- Canal institucional: A través del cual las EPS entregan medicamentos prescritos, actualmente afectado por deudas impagas
- Canal comercial: Correspondiente a venta directa en farmacias, donde suele haber disponibilidad debido al flujo inmediato de recursos
Esta disparidad significa que, mientras hay medicamentos disponibles para venta comercial, los pacientes del sistema de salud deben enfrentar demoras y negaciones en tratamientos esenciales. El debate enfrenta al Gobierno, que denuncia acaparamiento por parte de actores privados, y a los gestores farmacéuticos, quienes señalan problemas de liquidez que impiden reabastecer adecuadamente el canal institucional.
El caso de Cecilia Quintero se suma a otras tragedias recientes, como la del niño Kevin Acosta de nueve años que falleció esperando tratamiento para hemofilia severa. Juntos, estos eventos pintan un panorama preocupante sobre la sostenibilidad del sistema de salud colombiano y la protección efectiva del derecho fundamental a la salud.



