Colombia como hospital: reflexiones sobre la pandemia y el sistema de salud actual
Hace exactamente seis años, un 6 de marzo, Colombia recibió la noticia que cambiaría su historia reciente: el primer caso confirmado de covid-19 en el territorio nacional. Se trataba de una joven de 19 años proveniente de Milán, Italia, cuyo diagnóstico marcó el inicio de una crisis sanitaria sin precedentes en el país.
Lo que siguió fue una transformación radical de la vida cotidiana. Amigos, familias, vecinos y comunidades enteras se vieron afectadas por una pandemia que alteró para siempre nuestras formas de relacionarnos, trabajar y enfrentar la mortalidad. La velocidad del contagio resultó alarmante: para el 11 de marzo, apenas cinco días después del primer caso, ya se confirmaban 12 infectados en territorio colombiano.
Las cifras que marcaron una tragedia nacional
La pandemia dejó en Colombia un saldo devastador: más de 6 millones de contagiados y aproximadamente 143.000 fallecidos, además de otros 6 millones de recuperados. Entre las víctimas fatales se encuentra don Arnold de Jesús Iregui, un taxista cartagenero que se convirtió en el primer colombiano en morir por coronavirus el día 16 de marzo.
"A veces no evaluamos bien lo que nos pasó", reflexiona el autor. El covid-19 transformó el mundo en aspectos fundamentales: desde convertirnos en peluqueros y chefs improvisados hasta reinventar las formas de socialización a través de balcones y ventanas.
Las lecciones tecnológicas y sociales de la pandemia
La crisis sanitaria nos enseñó no solo el valor intrínseco de la vida humana, sino también el potencial transformador de la tecnología. Aprendimos colectivamente a reunirnos virtualmente, estudiar a distancia, celebrar eventos importantes y trabajar de manera remota. Incluso los rituales más tradicionales, como los entierros, se adaptaron a la nueva realidad con sepelios rápidos, velaciones virtuales y despedidas digitales.
Sin embargo, la pregunta fundamental persiste: ¿nos hizo más humanos esta experiencia colectiva? El autor expresa sus dudas, especialmente al observar la situación actual del sistema de salud colombiano.
La Nueva EPS: un paciente crítico en el sistema
La reflexión adquiere especial relevancia al analizar el estado actual de la Nueva EPS, entidad que cuenta con 11,7 millones de afiliados y enfrenta graves problemas administrativos y financieros. "La misma EPS es un paciente grave", señala el texto, describiendo una institución "anémica" económicamente y afectada por "vacío de poder" o disfunción administrativa.
La situación se agrava al conocerse casos como el del bebé David Rojas de Bosconia, Cesar, quien esperó 55 días para ser trasladado a un centro de alta complejidad, solo lográndolo después de protestas y cierres de vías cuando sus signos vitales ya reflejaban la desidia del sistema.
La incertidumbre administrativa y el futuro del sistema
El 3 de abril venció el decreto que prorrogaba la intervención gubernamental sobre la Nueva EPS, generando una incertidumbre preocupante sobre quién dirige actualmente la entidad y bajo qué marco legal puede continuar operando. La Superintendencia de Salud requiere emitir un nuevo acto administrativo, pero según el autor, "parece que 'no hay agenda'".
Como si la situación no fuera suficientemente compleja, la superintendente ad hoc se encontraba fuera de su cargo por motivos de salud durante este período crítico.
El desafío para el próximo gobierno
El artículo concluye con una metáfora poderosa: el próximo presidente deberá gobernar "un hospital llamado Colombia". Este desafío requerirá no solo recursos económicos suficientes, sino también unidad nacional, cuidados intensivos para el sistema de salud y el abandono de lo que el autor denomina "esa fea manía de aplicar el petrovisor".
La reflexión final es contundente: si regresara una pandemia con la actual estructura del sistema de salud colombiano, las consecuencias podrían ser catastróficas para la población. El texto sirve como recordatorio urgente de que las lecciones del covid-19 deben traducirse en reformas sustanciales que fortalezcan la capacidad de respuesta del país ante futuras crisis sanitarias.



