Cartera farmacéutica alcanza $4,75 billones: riesgo sistémico en salud por deudas y UPC insuficiente
Cartera farmacéutica de $4,75 billones alerta crisis en salud

Cartera farmacéutica alcanza $4,75 billones y alerta sobre crisis sistémica en salud colombiana

Las señales de alarma en el sistema de salud colombiano se intensifican con cifras preocupantes. Al cierre de 2025, la cartera del sector farmacéutico registró un monto histórico de $4,75 billones, según el estudio presentado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro) en alianza con la firma Sectorial. Esta cifra confirma el deterioro progresivo de la liquidez y profundiza los problemas estructurales de financiamiento que afectan a millones de pacientes.

Morosidad creciente y cartera vencida

Del total de la cartera, $1,8 billones corresponden a facturas vencidas, es decir, que superaron los plazos de pago establecidos. Este nivel de morosidad refleja una presión creciente sobre la liquidez del sector y evidencia que los retrasos en los pagos dejaron de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un problema estructural. La comparación interanual muestra un deterioro claro: entre 2024 y 2025, los niveles de vencimiento se agravaron en 10 puntos porcentuales.

Aunque la cartera corriente representa el 66,69% del total (equivalente a $3,18 billones), el informe advierte que dentro de ese monto el 20,5% ya presenta retrasos superiores a 121 días, lo que incrementa significativamente el riesgo de impago. Uno de los datos más alarmantes es el comportamiento de la cartera castigada, considerada irrecuperable, que pasó de representar el 3,59% en septiembre de 2025 al 6,53% en diciembre del mismo año, duplicándose en apenas tres meses.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Desaceleración en el flujo de recursos

El análisis también revela una desaceleración preocupante en el flujo de recursos hacia el sistema. Entre enero y octubre de 2025 se giraron $80 billones, lo que representó un crecimiento de 7,23%. Sin embargo, esta cifra resulta inferior al promedio de años anteriores, que superaba el 10%, evidenciando una ralentización en un contexto de creciente demanda de servicios de salud.

La rotación de cartera, que mide el tiempo promedio que tarda el sistema en pagar sus obligaciones, muestra una tendencia alarmante: mientras en diciembre de 2023 este indicador se ubicaba en 125 días y en diciembre de 2024 en 134 días, para diciembre de 2025 escaló hasta 196 días, reflejando una profundización de los problemas de liquidez.

Concentración de la cartera y riesgo sistémico

El estudio evidencia una alta concentración de la cartera. Los gestores farmacéuticos acumulan el 61% del total, equivalente a $2,9 billones, de los cuales $1,6 billones corresponden a cartera vencida. Por su parte, la cartera del canal institucional ascendió a $3,4 billones a diciembre de 2025, con un 28,70% en condición de vencimiento.

Estos resultados se alinean con las advertencias del modelo econométrico de la Contraloría, que muestra un aumento sostenido del riesgo de una crisis sistémica. De acuerdo con ese modelo, la probabilidad de una crisis pasó del 30% en 2019 al 49,5% en 2024 y podría alcanzar el 60,4% en 2026. La evolución de la cartera, el crecimiento de la morosidad y la desaceleración del flujo de recursos materializan ese riesgo proyectado.

Insuficiencia de la UPC y impacto en pacientes

Uno de los factores que más ha profundizado la tensión financiera es la insuficiencia en el ajuste de la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Para 2026 se definió un incremento del 9,03%, pese a que distintos análisis técnicos advertían que debía ser cercano al 15% para cubrir los costos reales del sistema. Dado que la UPC y los presupuestos máximos determinan los recursos para financiar medicamentos, talento humano y prestadores, un ajuste por debajo de las necesidades genera un desfinanciamiento progresivo.

La gravedad de la situación tiene un impacto directo sobre los pacientes. Reportes de entidades de control indican que el 58% de la población asegurada depende de entidades con serias dificultades operativas y financieras, lo que incrementa el riesgo de barreras en el acceso a los servicios. El caso más representativo es el de Nueva EPS, que enfrenta un deterioro administrativo y financiero con efectos directos en la oportunidad y continuidad de la atención de sus 11,7 millones de afiliados.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Propuestas para enfrentar la crisis

Ante este panorama, Afidro reiteró su disposición a contribuir en la construcción de soluciones. El gremio propuso:

  • La creación de mesas de trabajo con el Gobierno, aseguradores, prestadores y expertos
  • La modernización de la metodología de cálculo de la UPC incorporando variables como el envejecimiento poblacional y los cambios epidemiológicos
  • El fortalecimiento de la transparencia y la trazabilidad en el uso de los recursos
  • La exploración de fuentes complementarias de financiación que permitan aliviar la presión estructural

Ignacio Gaitán, presidente de Afidro, concluyó que la crisis de liquidez no solo impide el cumplimiento oportuno de las obligaciones financieras, sino que se profundiza mes a mes, estrechando el margen de operación. Advirtió que, si no se corrigen con prontitud los problemas estructurales de financiamiento y sostenibilidad, las barreras de acceso y la incertidumbre para millones de pacientes seguirán aumentando.

La situación requiere una acción coordinada que ponga en el centro la vida y la salud de los usuarios, antes de que el sistema colapse bajo el peso de una deuda que ya supera los $4,75 billones y que amenaza con paralizar la atención médica en todo el país.