Directora de Oriéntame: salud sexual y reproductiva sigue fuera del debate político
Oriéntame: salud sexual y reproductiva no es prioridad política

En medio de la crisis del sistema de salud colombiano y en un contexto electoral donde temas como la salud sexual y reproductiva continúan ausentes del debate público, la Fundación Oriéntame y el Instituto Guttmacher presentaron los resultados del estudio internacional Adding It Up 2024. Esta investigación analiza las brechas existentes en el acceso a anticoncepción, atención materna, aborto seguro y servicios de salud sexual en Colombia.

Resultados del estudio

El informe plantea una conclusión contundente: con una inversión adicional de apenas 1,32 dólares por persona, el país podría reducir en un 55 % las muertes maternas, disminuir en un 62 % las muertes neonatales y bajar en un 43 % los embarazos no deseados y los abortos inseguros. Sin embargo, detrás de esas cifras existe una realidad compleja marcada por barreras económicas, geográficas, tecnológicas y sociales que afectan especialmente a las mujeres más vulnerables, adolescentes y habitantes de regiones apartadas.

Entrevista con María Mercedes Vivas

En entrevista con PUBLIMETRO Colombia, María Mercedes Vivas, directora de la Fundación Oriéntame, habló sobre los hallazgos del estudio, las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, la crisis financiera del sistema de salud, el impacto de los discursos antiderechos y la necesidad urgente de que estos temas entren de lleno en la agenda política nacional.

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Objetivo del estudio

“El objetivo es producir evidencia para informar la política pública”, afirmó Vivas. El estudio, realizado cada cinco años por el Instituto Guttmacher, cruza información de múltiples fuentes para dimensionar el impacto de fortalecer estos servicios en el país. “Es una oportunidad maravillosa para entender cómo estamos en términos de avances y qué necesitamos para seguir mejorando”, agregó.

Inversión mínima para salvar vidas

Vivas explicó que el estudio muestra que, si se invierten 1,32 dólares adicionales por persona y se cubren completamente las necesidades en salud sexual y reproductiva, se podrían reducir en 55 % la mortalidad materna, en 62 % las muertes neonatales y en 43 % los embarazos no deseados y los abortos inseguros. “Por cada dólar invertido en anticoncepción, el sistema de salud ahorraría 3,73 dólares en costos futuros relacionados con embarazos no deseados, complicaciones obstétricas y atención médica”, sostuvo.

Barreras actuales

La directora señaló que la principal barrera es que la salud sexual y reproductiva no se prioriza, pese a ser una de las intervenciones más costo-efectivas. A esto se suma el estigma que rodea los servicios de anticoncepción y aborto. “Existe una fuerte estigmatización tanto hacia quienes prestan estos servicios como hacia las mujeres que los buscan. En las adolescentes el juicio social es todavía más fuerte”, indicó. También persisten profundas desigualdades territoriales: “La diferencia entre lo rural y lo urbano sigue siendo enorme. Además, hay barreras económicas, sociales y de acceso a la información”.

Censura en redes sociales

Uno de los puntos que más preocupa es la dificultad para difundir información sobre derechos sexuales y reproductivos en plataformas digitales. “Organizaciones como Oriéntame estamos siendo censuradas en redes sociales. Eso limita muchísimo el acceso a información confiable y segura para las personas”, denunció Vivas.

Millones sin acceso a anticoncepción

Actualmente, aproximadamente 1.255.000 mujeres desean evitar un embarazo y no tienen acceso a métodos anticonceptivos modernos. La situación es especialmente delicada entre adolescentes: “Hay cerca de 156.000 adolescentes entre los 15 y 19 años que quieren prevenir un embarazo y no están accediendo a métodos modernos”. Garantizar el acceso a anticoncepción tiene efectos transformadores: “Estas niñas pueden terminar el colegio, acceder a educación superior y hacer parte de la fuerza laboral. Esto genera impactos multiplicadores no solo para ellas, sino para todo el país”.

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Crisis del sistema de salud

La crisis del sistema de salud está afectando la atención. “La situación es muy compleja porque las EPS tienen retrasos en los pagos y eso afecta directamente la sostenibilidad de las IPS”, explicó Vivas. A pesar de esto, en Oriéntame mantienen la decisión institucional de no negar servicios a las mujeres. “La fundación ha asumido muchas de esas cargas financieras para evitar que las mujeres paguen las consecuencias del sistema”, pero reconoció que “cada vez es más asfixiante sostener estos servicios, especialmente para mujeres en situación de vulnerabilidad”.

Ausencia en la agenda política

Vivas lamentó que en las elecciones casi no se hable de estos temas. “Personalmente, no he visto que la salud sexual y reproductiva tenga un lugar importante en esta campaña electoral”. Para ella, mantener y ampliar los avances alcanzados en Colombia debería ser una prioridad nacional. “Esto tiene que ser parte de la agenda pública porque nos ayuda a construir el país que queremos ser”.

Regiones más olvidadas

Colombia sigue muy centralizada. Regiones como el Chocó, el Putumayo, el Amazonas y gran parte del oriente del país necesitan mucha más inversión e infraestructura. Aunque Oriéntame ha logrado llegar a todos los departamentos mediante telemedicina para interrupción voluntaria del embarazo, la brecha digital sigue siendo un gran problema: “La desigualdad tecnológica sigue afectando especialmente a poblaciones vulnerables y rurales”.

Crecimiento del discurso antiderechos

Colombia ha tenido avances importantes en regulación y legislación, pero el ambiente antiderechos está creciendo con mucha fuerza. “Eso se traduce en más estigmatización, más violencia contra prestadores y más barreras de acceso”, afirmó Vivas.

Llamado a la acción

Finalmente, Vivas invitó a las personas a apoyar el trabajo de la fundación. “Todas las donaciones van directamente a financiar servicios de anticoncepción, aborto, prevención de ITS y atención para mujeres vulnerables. Hacemos verdaderos milagros con esos recursos”. Concluyó insistiendo en que garantizar el acceso a estos servicios no solo es una cuestión de derechos humanos, sino también una apuesta por el bienestar y el desarrollo del país. “La evidencia está ahí. Colombia tiene una oportunidad histórica para transformar la vida de millones de mujeres con decisiones concretas y alcanzables”.