Gasto en salud de hogares colombianos registra aumento alarmante de $10,5 billones en 2025
Una cifra escandalosa que debería inquietar profundamente a las autoridades del Sistema de Salud Pública colombiano: los hogares del país gastaron $10,5 billones más en salud durante 2025 en comparación con el inicio del actual cuatrienio gubernamental. Este incremento forma parte de una tendencia ascendente que ha marcado los últimos años, con una variación acumulada del 16,7% durante los tres primeros años de la administración actual, según los datos más recientes.
Migración forzada de pacientes al sector privado
Como lo han señalado diversos medios capitalinos, se evidencia una migración forzada de pacientes que están pasando de ser titulares de derechos a meros consumidores en el sistema de salud. El problema ya no se limita a la crisis de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), sino que ahora el foco está en el impacto directo sobre los hogares y pacientes, quienes enfrentan un golpe significativo en su canasta familiar.
El dinero que antes se destinaba a ahorro, diversión o esparcimiento ahora debe utilizarse cada vez más para pagar tratamientos y medicinas en todos los estratos socioeconómicos. La fuente de esta preocupante información es nada menos que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), cuyo último informe detalla cómo entre 2022 y 2025 el gasto familiar en bienes y servicios de salud ha mantenido una tendencia ascendente constante.
Evolución del gasto en salud según cifras oficiales
Las cifras del DANE revelan una progresión alarmante:
- En 2022, el gasto de los hogares en salud alcanzó los $59,7 billones, equivalente al 6,1% del Producto Interno Bruto (PIB)
- Para 2023, esta cifra aumentó a $63,7 billones, representando el 6,5% del PIB
- En 2024, el gasto llegó a $68 billones, correspondiente al 6,8% del PIB
- Finalmente, en 2025, alcanzó los $70,2 billones, equivalente al 6,9% del PIB nacional
De acuerdo con el estudio del DANE, el componente de salud ha ido desplazando a otros rubros esenciales de la canasta familiar, como el transporte, lo que refleja la creciente presión financiera que enfrentan las familias colombianas para acceder a servicios médicos.
Fortalecimiento de la venta privada de medicamentos
La ausencia de medicamentos recetados para los pacientes, sumada a las demoras insoportables en su entrega, ha generado que droguerías y cadenas farmacéuticas fortalezcan significativamente sus ventas privadas. Esta modalidad de comercialización se dirige directamente a pacientes o sus familiares, quienes se ven obligados a asumir personalmente el costo total de los tratamientos médicos necesarios.
Preocupación por pacientes con enfermedades raras
En este contexto, no sorprende que la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC) haya expresado su profunda preocupación ante la situación crítica que actualmente enfrentan niños y adolescentes con hemofilia y otros trastornos raros de la coagulación. Estos pacientes no están recibiendo de manera oportuna y continua los medicamentos esenciales para preservar sus vidas en condiciones de dignidad.
Cualquier persona medianamente informada sabe que estas enfermedades pueden causar hemorragias graves, discapacidad permanente e incluso la muerte cuando no se garantiza un tratamiento adecuado y oportuno. El doloroso caso del fallecimiento del menor de 7 años, Kevin Arley Acosta Pico, diagnosticado con hemofilia sin haber recibido los medicamentos requeridos de forma continua, debería impulsar al Gobierno a abandonar lo que algunos han llamado la "tesis del Chu Chu Chú" y priorizar soluciones concretas para los pacientes más vulnerables.
Esta situación obliga a una reflexión profunda sobre las políticas de salud pública y la necesidad de garantizar el acceso efectivo a medicamentos y tratamientos para todos los colombianos, especialmente aquellos con condiciones médicas complejas que requieren atención continua y especializada.