América Latina enfrenta una brecha crítica en el financiamiento de la salud: ningún país de la región alcanza el 6 % del PIB recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Así lo revela un informe presentado en el Fifarma Annual Summit, que se realiza esta semana en Brasilia y que advierte sobre una “subfinanciación crónica” y una desconexión entre la carga real de enfermedad —marcada por el aumento de patologías crónicas— y la forma en que se asignan los recursos públicos.
Brecha presupuestaria generalizada
El estudio, elaborado por expertos de Duke University, concluye que esta brecha no solo limita la capacidad de los sistemas para responder a las necesidades actuales, sino que también está trasladando cada vez más costos a los ciudadanos, en un contexto de creciente presión fiscal y demandas por mayor cobertura. De los ocho países analizados (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú), ninguno ha logrado alcanzar la meta de inversión pública en salud del 6 % del PIB recomendada por la OMS. Esta brecha presupuestaria se traduce directamente en escasez de servicios, inequidades en el acceso y un aumento progresivo del gasto de bolsillo para los hogares.
Salud mental y productividad
El informe subraya que la salud ya no puede verse como un gasto aislado, sino como un motor de desarrollo económico. Un punto focal de la discusión en Brasilia ha sido el impacto de la salud mental en la productividad regional. Aunque el informe destaca la creciente carga de enfermedades crónicas, las deficiencias en la inversión para áreas críticas como la salud mental erosionan la capacidad de las poblaciones para participar plenamente en la economía. El análisis resalta que poblaciones más saludables tienen una mayor capacidad para aprovechar oportunidades económicas, citando estudios donde el acceso a atención primaria se asoció con un incremento en los ingresos del hogar. Por el contrario, la falta de respuesta a las necesidades epidemiológicas actuales, agravada por presupuestos que se asignan de forma histórica y no por resultados, perpetúa un ciclo de baja productividad y altos costos de atención.
Enfermedades no transmisibles: el desafío creciente
El documento advierte que América Latina enfrenta hoy un doble desafío: combatir enfermedades infecciosas persistentes mientras gestiona una carga explosiva de enfermedades no transmisibles (ENT). Las patologías que más peso ejercen sobre los sistemas de salud y la mortalidad en la región son: enfermedades cardiovasculares e isquémicas, neoplasias (cáncer) y diabetes, cuya tasa de mortalidad es alarmante en países como México. A pesar de que estas condiciones representan la mayor proporción de muertes en la mayoría de los países estudiados (superando el 75 % del total de defunciones), las asignaciones presupuestarias no siempre reflejan esta prioridad. Por ejemplo, en Argentina se reporta que, mientras se destinan recursos significativos a programas de vacunación y enfermedades transmisibles, las ENT ocupan un lugar bajo en la prioridad de asignación directa.
Gasto de bolsillo: el peso sobre el ciudadano
La insuficiencia de los presupuestos públicos ha forzado un fenómeno regresivo: el aumento del gasto de bolsillo. Cuando el Estado no cubre medicamentos o servicios esenciales, el ciudadano debe pagarlos de sus propios recursos, lo que afecta desproporcionadamente a los hogares más pobres. En la región de América Latina y el Caribe, el promedio del gasto de bolsillo como porcentaje del gasto actual en salud se sitúa en el 30 %. México presenta la cifra más alta entre los países analizados con un 39,1 %, seguido de Ecuador (32,5 %) y Brasil (27,4 %). En contraste, Colombia muestra uno de los niveles más bajos de gasto de bolsillo (14,4 %), lo que sugiere una mayor protección financiera a pesar de las tensiones del sistema.
Colombia en el panorama regional
En medio de los desafíos, los datos sitúan a Colombia en una posición relevante dentro de la región. El informe destaca que el país invierte 506 dólares por persona en salud (gasto actual per cápita), lo que lo ubica como el quinto país con mayor inversión entre los ocho analizados. Colombia supera en este indicador a países como Ecuador (493 dólares per cápita) y Perú (446 dólares per cápita). Sin embargo, el país aún se encuentra lejos de los líderes regionales en gasto por persona, como Chile (1.547 USD) y Argentina (1.371 USD), y de forma más drástica del promedio de la OCDE, que asciende a 5.552 USD. Además, se advierte que Colombia enfrenta grandes déficits presupuestarios y deudas crecientes con los proveedores. La sostenibilidad financiera del sistema colombiano está bajo presión debido al aumento de la demanda de medicamentos de alto costo y al retraso en los reembolsos desde la Adres hacia las entidades prestadoras.
El informe propone migrar hacia modelos basados en resultados y fortalecer la eficiencia del gasto para enfrentar la crisis estructural del sistema. Los expertos reunidos en Brasilia coinciden en que se requiere una reforma profunda del financiamiento en salud para garantizar la sostenibilidad y el acceso equitativo en la región.



