Hantavirus: síntomas, transmisión y letalidad del virus que causó tres muertes en crucero
Hantavirus: lo que debe saber sobre el virus del crucero

El presunto brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, que cubría la ruta entre Ushuaia (Argentina) y Cabo Verde, ha encendido las alertas sanitarias internacionales tras la muerte de tres personas y la confirmación de varios casos sospechosos. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el riesgo para la población general es bajo y que no hay motivo de alarma, el episodio ha puesto el foco sobre este virus poco frecuente, pero potencialmente mortal.

¿Qué es el hantavirus?

De acuerdo con la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los hantavirus son una familia de virus transmitidos principalmente por roedores. Las personas suelen infectarse al entrar en contacto con la orina, los excrementos o la saliva de animales infectados, aunque en casos poco comunes también puede haber transmisión por mordeduras o incluso entre humanos, como se ha documentado de forma limitada con el virus Andes en Sudamérica.

Se trata de una enfermedad zoonótica —es decir, que se transmite de animales a humanos— que puede causar cuadros graves e incluso la muerte. Aunque su presencia es global, las manifestaciones clínicas varían según la región. En el continente americano, los hantavirus pueden provocar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS), una afección respiratoria severa que afecta pulmones y corazón, con tasas de letalidad que pueden alcanzar hasta el 40 % o incluso más en algunos contextos. En Europa y Asia, en cambio, suelen causar fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS), que afecta principalmente los riñones y los vasos sanguíneos.

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Síntomas: de un cuadro leve a una enfermedad grave

Uno de los principales retos del hantavirus es que sus síntomas iniciales pueden confundirse con otras enfermedades comunes, como la influenza, el COVID-19 o infecciones virales. Según la información de la OMS, los síntomas suelen aparecer entre una y seis semanas después de la exposición al virus.

En las primeras etapas, los pacientes pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o dolor abdominal. Los CDC añaden que también pueden aparecer fatiga, mareos y escalofríos, así como molestias en grandes grupos musculares como muslos, caderas o espalda.

Sin embargo, en los casos más graves —especialmente en el síndrome cardiopulmonar— la enfermedad puede progresar rápidamente. Entre cuatro y diez días después de los primeros síntomas, pueden aparecer tos y dificultad para respirar, debido a la acumulación de líquido en los pulmones. Esta fase puede derivar en insuficiencia respiratoria y shock.

En el caso de la fiebre hemorrágica con síndrome renal, los síntomas pueden evolucionar hacia presión arterial baja, hemorragias internas y falla renal aguda. En estos casos, los pacientes pueden requerir tratamientos como diálisis.

Una enfermedad rara, pero con alta letalidad

Aunque las infecciones por hantavirus son poco frecuentes a nivel mundial, su impacto en salud pública es significativo debido a su alta tasa de mortalidad. La OMS estima que en el continente americano se reportan apenas cientos de casos al año, pero con tasas de letalidad que oscilan entre el 20 % y el 40 %. Los CDC señalan que, en el caso del síndrome pulmonar, cerca del 38 % de los pacientes con síntomas respiratorios pueden morir.

A nivel global, se calculan entre 10.000 y más de 100.000 infecciones anuales, con mayor incidencia en Asia y Europa. Sin embargo, en América Latina, donde circula el virus Andes, existe además la particularidad de una transmisión limitada entre personas en contextos de contacto cercano y prolongado.

Sin tratamiento específico y con énfasis en la prevención

Tanto la OMS como los CDC coinciden en que no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna para el hantavirus. La atención médica se basa en cuidados de soporte, con monitoreo clínico estrecho y manejo de complicaciones respiratorias, cardíacas o renales. El acceso temprano a cuidados intensivos puede ser determinante para la supervivencia.

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En ese contexto, la prevención es la principal herramienta. Las autoridades sanitarias recomiendan reducir el contacto con roedores, mantener los espacios limpios, sellar posibles entradas de estos animales y aplicar prácticas seguras de limpieza en áreas contaminadas.

El brote investigado en el MV Hondius continúa bajo análisis, mientras se realizan estudios epidemiológicos y de laboratorio para confirmar el origen de los contagios y determinar si el hantavirus fue efectivamente la causa de las muertes. Entretanto, la OMS insiste en que la cooperación internacional y la vigilancia son clave para contener este tipo de eventos, que, como recordó el organismo, no reconocen fronteras.