La ciencia explica por qué los gatos son tan selectivos con su comida
Quienes comparten su vida con un gato conocen bien esta escena: se sirve el alimento, el felino se acerca, prueba algunos bocados y se aleja, dejando parte del plato intacto. A diferencia de los perros, que suelen devorar todo en cuestión de segundos, los gatos muestran una lógica alimentaria completamente diferente. Un estudio científico de la Universidad de Iwate en Japón ha demostrado que este comportamiento no es casualidad ni capricho, sino que tiene una explicación biológica bien fundamentada.
Orígenes evolutivos y diferencias con los perros
Mientras los perros, descendientes de lobos, evolucionaron para consumir grandes cantidades cuando tenían oportunidad, los gatos tienen un linaje distinto, más asociado a la caza individual y a la variedad en pequeñas presas. Esta diferencia evolutiva se refleja directamente en su relación contemporánea con el alimento. El profesor Miyazaki, investigador principal del estudio, inició su investigación al comparar el comportamiento de sus propios gatos con el de sus cinco perros Border Collie.
"Los perros terminaban su comida en aproximadamente un minuto, mientras que los gatos mostraban un comportamiento mucho más selectivo y pausado", explicó Miyazaki. Esta observación casual fue el punto de partida para una investigación metodológica que arrojaría resultados sorprendentes.
El experimento que confirmó la teoría
Para comprender mejor este fenómeno, los investigadores diseñaron una prueba científica rigurosa pero sencilla:
- Alimentaron a varios gatos en ciclos de 10 minutos con comida
- Seguidos de 10 minutos sin acceso al plato
- Este proceso se repitió seis veces consecutivas
Los resultados fueron claros y consistentes: en cada ciclo, los gatos comían menos que en el anterior. Sin embargo, cuando en la última ronda se cambiaba el tipo de alimento, el consumo aumentaba inmediatamente, incluso si la nueva comida no era necesariamente más apetecible en términos nutricionales.
En una variación del experimento, se alternaron distintos alimentos a lo largo de los ciclos. Aunque los gatos también redujeron su ingesta progresivamente, lo hicieron más lentamente que aquellos que recibían siempre el mismo alimento, confirmando la importancia de la variedad en su comportamiento alimentario.
El olor: factor determinante en el apetito felino
En un segundo experimento crucial, los científicos utilizaron un recipiente especial con dos compartimentos separados:
- En la parte superior colocaron un tipo de comida específica
- En la inferior, otro alimento distinto que solo aportaba olor sin estar accesible para el consumo
El resultado confirmó definitivamente la hipótesis: bastaba con modificar el aroma percibido para que los gatos mostraran mayor interés y comieran significativamente más. Según Miyazaki, esto se explica mediante un fenómeno psicológico conocido como habituación olfativa. En términos simples, cuando un olor se vuelve repetitivo y familiar, deja de ser atractivo para los gatos, quienes naturalmente buscan variedad sensorial en su alimentación.
Aplicaciones prácticas para dueños de gatos
Más allá del interés científico, este hallazgo tiene importantes aplicaciones prácticas para quienes conviven con felinos. Según Miyazaki, variar los alimentos o incluso los olores asociados a la comida puede ser una estrategia efectiva para estimular el apetito de los gatos, especialmente en situaciones donde comen menos de lo habitual o muestran desinterés por su alimentación regular.
Esta investigación proporciona una explicación científica a un comportamiento que muchos dueños de gatos observan diariamente. La próxima vez que un felino deje comida en su plato, no se trata necesariamente de capricho o mala alimentación. Simplemente, puede estar manifestando una respuesta natural a la monotonía olfativa, un comportamiento arraigado en su evolución como cazadores solitarios que valoraban la variedad en sus presas.
El estudio de la Universidad de Iwate no solo ilumina un aspecto fascinante del comportamiento felino, sino que ofrece herramientas concretas para mejorar la relación entre los gatos domésticos y su alimentación, reconociendo sus necesidades sensoriales específicas y su herencia evolutiva única.



