Experto de la Javeriana diferencia ansiedad normal del trastorno clínico y ofrece pautas
Ansiedad vs trastorno: experto de la Javeriana explica diferencias clave

Profesor de la Universidad Javeriana desglosa las diferencias entre ansiedad normal y trastorno clínico

La ansiedad constituye una respuesta natural del organismo ante situaciones de desafío, presión, peligro o incertidumbre, formando parte inherente de la experiencia humana. No obstante, cuando esta reacción deja de ser proporcional y comienza a interferir significativamente en la vida diaria, puede tratarse de un trastorno clínico que requiere atención especializada.

En Colombia, los datos del Ministerio de Salud revelan un incremento preocupante en los casos reportados. La tasa nacional varió de 748,5 casos por cada 100.000 habitantes en 2019 a 1122,0 en 2023, mostrando una tendencia al alza durante el último quinquenio.

Distinción fundamental entre ansiedad normal y trastorno clínico

En entrevista exclusiva, Yors García, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad Javeriana, explica las diferencias cruciales entre ambos conceptos. "La diferencia central radica en que la ansiedad normal funciona como una alarma útil para responder a demandas diarias, mientras que en un trastorno de ansiedad, la alarma se activa excesivamente, persiste demasiado tiempo y comienza a interferir con la vida cotidiana", precisa el experto.

García detalla que la ansiedad clínica implica un sistema de alarma hiperactivado o desregulado, manifestándose mediante:

  • Preocupación excesiva y persistente
  • Respuestas físicas intensas como tensión muscular, inquietud y problemas de sueño
  • Dificultad para controlar estas reacciones incluso ante riesgos bajos o inciertos

En contraste, la ansiedad normal aparece frecuentemente en situaciones específicas como llegar tarde a compromisos, tener reuniones importantes o realizar presentaciones académicas o laborales. "Lo característico es que aumenta mientras la situación ocurre y disminuye cuando esta termina o se resuelve", añade el especialista.

Señales de alerta que indican necesidad de ayuda profesional

El profesor García enumera varias señales que justifican la búsqueda de atención psicológica o psiquiátrica, especialmente cuando se mantienen en el tiempo:

  1. Problemas persistentes para estudiar, trabajar, cuidar de sí mismo o sostener relaciones interpersonales debido a la ansiedad
  2. Ansiedad que se mantiene por semanas o meses, aparece casi diariamente o no disminuye aunque el problema se haya resuelto
  3. Atención que salta constantemente entre temas como salud, dinero, familia o futuro, con preocupación incontrolable
  4. Evitación de lugares importantes, conversaciones, viajes, conducción, socialización o responsabilidades para no activar la ansiedad
  5. Insomnio continuo, tensión muscular constante, fatiga, malestar gastrointestinal o episodios repetidos de ataques de pánico
  6. Aumento del consumo de alcohol, sustancias, automedicación o dependencia excesiva de tranquilizantes sin supervisión clínica

"Cada vez le cuesta más a la persona hacer una vida normal, se reduce el repertorio de actividades significativas y aumenta el aislamiento", explica García sobre el impacto progresivo del trastorno.

Técnicas prácticas para controlar episodios de ansiedad

Basándose en la Terapia de Aceptación y Compromiso, uno de los enfoques más estudiados en psicología clínica, el experto recomienda estrategias específicas para manejar episodios agudos:

"Cuando intentamos controlar la ansiedad a la fuerza, muchas veces terminamos aumentándola. Es similar a lo que pasa cuando alguien te pide que no pienses en algo: entre más intentas sacarlo de la mente, más aparece", ilustra García.

Las técnicas recomendadas incluyen:

  • Reconocer lo que está ocurriendo sin entrar en pánico, observando sensaciones o pensamientos con frases como "estoy notando ansiedad"
  • Volver al presente mediante sensaciones simples como sentir los pies en el piso y describir mentalmente el entorno
  • Respirar lentamente, alargando especialmente la exhalación para reducir la activación corporal
  • Distancia cognitiva mediante frases como "estoy teniendo el pensamiento de que me va a pasar algo" en lugar de "me va a pasar algo"

El objetivo, según el profesor, es "crear un espacio mental y físico para experimentar las sensaciones, no eliminarlas, evitando que la ansiedad decida por uno".

Hábitos diarios para reducir ansiedad y mejorar el descanso

García propone varios hábitos basados en evidencia clínica y del sueño para romper el ciclo ansiedad-insomnio:

  1. Regular el reloj biológico: Mantener horarios estables para acostarse y levantarse, incluso fines de semana, y reducir exposición a luz intensa y pantallas nocturnas
  2. Higiene de estimulantes: Evitar cafeína y otros estimulantes en la tarde-noche, moderar el consumo de alcohol
  3. Actividad física regular: Idealmente en la mañana, ya que el ejercicio mejora sueño y ansiedad
  4. Reducir la rumia nocturna: Hacer una lista breve de pendientes 30-60 minutos antes de acostarse para que el cerebro no sienta necesidad de resolver todo en la cama
  5. Rutina nocturna relajante: Bañarse con agua tibia, lectura ligera o estiramientos suaves para indicar al sistema nervioso que es hora de reducir actividad

Durante el día, el experto sugiere practicar la toma de distancia saludable de pensamientos ansiosos mediante técnicas como repetir "estoy teniendo el pensamiento de..." y permitirse experimentar sensaciones incómodas sin escapar, mientras se continúan realizando pequeñas acciones importantes.

Estas recomendaciones, basadas en evidencia científica, ofrecen herramientas concretas para distinguir, manejar y reducir el impacto de la ansiedad en la vida diaria, destacando la importancia de buscar ayuda profesional cuando las señales así lo indiquen.