Ébola: cómo se transmite entre humanos y qué dice la OMS sobre el contagio
Ébola: cómo se transmite entre humanos y qué dice la OMS

El reciente brote de ébola en la República Democrática del Congo ha reavivado las preguntas sobre la forma en que se transmite esta enfermedad y el verdadero riesgo de contagio entre personas. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia sanitaria internacional por la situación en África central, las autoridades sanitarias insisten en que el riesgo global sigue siendo bajo y que el virus no se propaga por el aire como ocurre con enfermedades respiratorias como la gripe o el covid-19.

¿Cómo se transmite el ébola entre humanos?

De acuerdo con la OMS, el contagio del ébola ocurre principalmente por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas que ya presentan síntomas. Entre ellos se encuentran la sangre, el vómito, las heces y otras secreciones del cuerpo. El virus también puede propagarse mediante objetos contaminados, como agujas, ropa de cama o superficies utilizadas durante la atención de pacientes.

¿El ébola se contagia por el aire?

No. Las autoridades sanitarias internacionales explican que el ébola no se transmite por el aire como los virus respiratorios comunes. Esto significa que una persona no se contagia simplemente por compartir un espacio con alguien infectado, ni porque el virus permanezca suspendido en el ambiente tras una tos o un estornudo. Sin embargo, en contextos de atención médica o contacto muy cercano con fluidos corporales sí existe riesgo de transmisión, razón por la que los trabajadores de salud utilizan equipos de protección especializados.

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¿Cuándo una persona con ébola puede contagiar?

Según la OMS, las personas infectadas comienzan a transmitir el virus cuando aparecen los síntomas. Los primeros signos suelen manifestarse entre dos y 21 días después del contagio, aunque lo más frecuente es que aparezcan entre el octavo y el décimo día. Inicialmente, la enfermedad puede parecerse a una gripe fuerte y provocar fiebre, dolor de cabeza, debilidad intensa, dolor muscular y malestar general. A medida que el virus avanza, algunos pacientes desarrollan vómitos, diarrea, alteraciones en órganos como el hígado y los riñones, e incluso hemorragias internas o externas. La OMS también advierte que ciertos fluidos corporales pueden mantener el virus durante semanas o meses después de la recuperación clínica, especialmente el semen.

¿Qué fluidos pueden transmitir el virus?

Los expertos señalan que el riesgo de transmisión es mayor con fluidos como sangre, vómitos, heces, secreciones corporales y fluidos de personas fallecidas por la enfermedad. También se ha detectado presencia del virus en otros fluidos como saliva, leche materna, orina y semen. El contagio ocurre cuando estos fluidos entran en contacto con mucosas —como ojos, nariz o boca— o con heridas y lesiones en la piel.

¿Cuál es el origen del ébola?

Las investigaciones científicas apuntan a que los murciélagos frugívoros son los principales reservorios naturales del virus. A partir de allí, otros animales salvajes pueden infectarse y transmitir el patógeno a humanos mediante contacto directo. Entre las especies asociadas a brotes anteriores aparecen monos, chimpancés, gorilas y algunos antílopes del bosque. La OMS y especialistas internacionales recalcan que no existe evidencia de que mosquitos u otros insectos transmitan el ébola.

¿Por qué preocupa el brote actual?

El brote detectado en República Democrática del Congo genera preocupación porque la transmisión habría avanzado durante varias semanas antes de ser confirmada oficialmente. Además, las zonas afectadas presentan conflictos armados, desplazamientos de población y alta movilidad entre comunidades y países vecinos, factores que dificultan contener la propagación del virus. Pese a ello, expertos internacionales reiteran que el ébola no tiene la capacidad de expansión global rápida que poseen virus respiratorios como el covid-19 y que las medidas de vigilancia sanitaria permiten reducir significativamente el riesgo de contagio.

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