La maternidad ha estado históricamente ligada al sacrificio. Durante generaciones, muchas mujeres aprendieron que ser madre implicaba dejarse en segundo plano: aplazar el descanso, ignorar los cambios físicos y asumir que el autocuidado era un lujo innecesario. Sin embargo, esa narrativa comienza a transformarse. El Dr. Felipe Buendía, especialista en antienvejecimiento facial, plantea una nueva mirada sobre el bienestar materno con una frase contundente: “Antes lo hice por ti, ahora lo hago por mí”.
Más allá de un enfoque estético, el especialista asegura que cuidar de sí misma también es una forma de cuidar a la familia. Para él, el bienestar físico y emocional de las madres debe dejar de verse como un acto egoísta y convertirse en una prioridad legítima.
El impacto del embarazo en la piel y el cuerpo
El embarazo genera cambios profundos en el organismo. Según el Dr. Buendía, no se trata únicamente de modificaciones visibles en el cuerpo, sino de un proceso fisiológico complejo que afecta distintos sistemas. “El corazón late más rápido, el cuerpo se fatiga y aparecen procesos inflamatorios silenciosos que muchas veces no se explican”, afirma el especialista. Todo esto repercute directamente en la piel, considerada el órgano más extenso del cuerpo y uno de los primeros en evidenciar los efectos hormonales y físicos de la maternidad.
Aunque muchas mujeres creen que estos cambios son inevitables, el experto sostiene que una gran parte puede prevenirse o manejarse adecuadamente con acompañamiento médico y hábitos saludables.
Cuatro claves para el cuidado de la piel antes, durante y después del embarazo
- El melasma no es solo un problema estético. Las manchas en la piel son una de las alteraciones más comunes durante el embarazo. En Latinoamérica, siete de cada diez mujeres desarrollan melasma antes o después del parto. El Dr. Buendía advierte que el principal error es asumir que se trata únicamente de un asunto cosmético. “El melasma tiene una raíz inflamatoria y vascular”, explica. Por eso, recurrir a remedios caseros o productos sin supervisión médica puede empeorar la condición. El especialista recomienda disminuir el consumo de alimentos proinflamatorios, como algunos productos con gluten, además de consultar con profesionales antes de aplicar tratamientos tópicos en la piel.
- La prevención sigue siendo la mejor herramienta. Para el experto, el acompañamiento médico debe comenzar desde el inicio del embarazo y no cuando las consecuencias ya son visibles. Una suplementación adecuada, controles periódicos y un entorno emocional estable pueden influir positivamente en la forma en que la piel responde a los cambios hormonales y al estiramiento corporal. “La prevención siempre será más sencilla y efectiva que la restauración”, insiste el especialista.
- Tecnología y tratamientos para el postparto. El cuidado después del parto también ha evolucionado gracias a nuevas alternativas no invasivas. Entre ellas, la radiofrecuencia destaca como uno de los procedimientos más utilizados para estimular la producción de colágeno y elastina, ayudando a reducir la flacidez de forma progresiva. Además de los tratamientos médicos, el Dr. Buendía recomienda una rutina básica de cuidado diario que incluya: limpiador adecuado según el tipo de piel, hidratación constante, protector solar con color y maquillaje dermatológico de calidad, si la paciente desea usarlo.
- La caída del cabello después del parto sí merece atención. Uno de los cambios más frecuentes y menos visibilizados en el postparto es la caída del cabello, conocida médicamente como efluvio telógeno. Aunque se trata de un proceso esperado tras el embarazo, el especialista asegura que no debe minimizarse. “Lo importante es no entrar en pánico, pero sí buscar un diagnóstico profesional”, explica. En algunos casos, detrás de la pérdida capilar pueden existir deficiencias nutricionales o alteraciones que requieren tratamiento y seguimiento médico.



