Fallecimiento de niño con hemofilia desata polémica por declaraciones gubernamentales
Durante el consejo de ministros del 16 de febrero, el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, abordaron el caso de Kevin Arley Acosta Pico, un menor de siete años diagnosticado con hemofilia A severa que falleció el pasado 13 de febrero en Bogotá. El suceso ha generado una profunda conmoción a nivel nacional y ha puesto en evidencia serias fallas en el sistema de salud colombiano.
Detalles del trágico suceso y traslado médico
El niño sufrió una caída mientras montaba en bicicleta y fue trasladado inicialmente al Hospital Departamental San Antonio de Pitalito, en el departamento de Huila. Posteriormente, fue llevado al Hospital la Misericordia en Bogotá, donde finalmente murió en la unidad de cuidados intensivos. Su madre, Katherine Pico, ha denunciado públicamente que existieron retrasos significativos en la autorización del traslado por parte de Nueva EPS, además de la falta de entrega del medicamento Emicizumab, un tratamiento vital que debía administrarse cada 28 días para controlar su enfermedad. Según los reportes, Kevin no había recibido esta medicación desde el 12 de diciembre.
Declaraciones del Gobierno nacional sobre prevención y responsabilidad
El ministro Jaramillo explicó que, según la información de su cartera, el menor sufrió un accidente craneoencefálico. "Kevin llegó a un hospital público en el Huila después de un accidente desafortunado porque montó en bicicleta. A un hemofílico hay que restringirle ese tipo de situaciones", afirmó el jefe de la cartera de Salud. En la misma línea, el presidente Petro se refirió al tema durante el consejo de ministros, enfatizando en la importancia de la educación familiar para la prevención. "¿Quiénes son las instituciones que deben prevenir? En primer lugar, obviamente, la familia. Si se educa más, se está en mejores condiciones de prevenir", señaló el mandatario, añadiendo que "si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta pues tiene menos riesgos".
Respuesta crítica de expertos en salud y epidemiología
Las declaraciones del Gobierno no tardaron en generar una fuerte reacción por parte de profesionales del sector salud y la ciudadanía en general. Silvana Zapata Bedoya, epidemióloga y presidenta de la Asociación de Epidemiología de Colombia (ASOCEPIC), fue una de las voces más contundentes al respecto. "La prevención no es prohibir vivir", afirmó Zapata, explicando que "es garantizar que vivir sea seguro y eso incluye el tratamiento oportuno en todos los aspectos". La investigadora destacó que cuando un niño cuenta con educación clara, seguimiento médico y un tratamiento adecuado, puede desarrollarse con seguridad, y subrayó que el cuidado no debe traducirse en restricción de la vida, sino en hacer posible vivirla plenamente.
Por su parte, Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, hizo un llamado para no perder de vista lo que considera el problema central: la falta de garantía en la entrega de la medicación necesaria. Vecino señaló que la intervención de Nueva EPS habría sido determinante en este desenlace trágico, poniendo en evidencia fallas estructurales en el sistema de salud que trascienden la responsabilidad individual o familiar.
Reflexiones sobre el sistema de salud y la protección a pacientes
Este caso ha reavivado el debate sobre la calidad y eficiencia del sistema de salud colombiano, especialmente en lo relacionado con enfermedades raras como la hemofilia. Los expertos coinciden en que los pacientes requieren un sistema que "esté a su lado, no que los culpe", como expresó Zapata Bedoya. La falta de acceso a medicamentos esenciales, los retrasos en autorizaciones y la necesidad de una educación sanitaria más robusta son aspectos críticos que demandan atención inmediata por parte de las autoridades.
El fallecimiento de Kevin Acosta no solo es una tragedia personal y familiar, sino también un llamado de alerta sobre las deficiencias que persisten en la protección a los pacientes más vulnerables. Mientras las investigaciones avanzan, la sociedad colombiana espera respuestas concretas y acciones efectivas para evitar que hechos como este se repitan en el futuro.



