Un estudio publicado en la revista científica 'Cell Metabolism' reveló que la S-1-propenil-L-cisteína (S1PC), un compuesto presente en el extracto de ajo negro envejecido, podría contribuir a mantener la fuerza muscular y reducir la fragilidad asociada al envejecimiento. La investigación fue desarrollada por el Instituto Saori Moro para la Investigación sobre el Envejecimiento Productivo (Japón) junto con Wakunaga Pharmaceutical.
El ajo negro y sus propiedades antienvejecimiento
El ajo ha sido valorado históricamente por sus propiedades beneficiosas para la salud. Cuando se corta o mastica, libera compuestos sulfurados que actúan como antioxidantes y favorecen la producción de sulfuro de hidrógeno, una molécula implicada en rutas biológicas relacionadas con el envejecimiento. El nuevo estudio se centró en la S1PC, un compuesto bioactivo presente en el extracto de ajo envejecido o ajo negro. Según los investigadores, este componente mostró efectos potenciales para preservar la salud muscular durante el envejecimiento.
Cómo actúa el compuesto en el organismo
El equipo descubrió que la S1PC activa la enzima quinasa hepática B1 (LKB1), considerada un regulador clave del metabolismo celular. La activación de LKB1 impulsa la vía SIRT1, favoreciendo la secreción de NAMPT extracelular (eNAMPT) desde el tejido adiposo. Esta enzima participa en la síntesis de NAD+, una molécula relacionada con la protección celular, la reparación del ADN y la producción de energía. Según el estudio, las vesículas extracelulares que contienen eNAMPT viajan por el torrente sanguíneo hasta el hipotálamo, una región clave del cerebro. Allí incrementan la señalización del sistema nervioso simpático, lo que se asocia con una mejora de la función muscular.
Resultados en ratones y primeros datos en humanos
Los efectos de la S1PC fueron evaluados en ratones envejecidos. Los investigadores observaron que la administración prolongada del compuesto redujo los índices de fragilidad, aumentó la fuerza muscular y ayudó a restaurar la temperatura corporal central. Además, un estudio en humanos mostró que la S1PC elevó los niveles circulantes de eNAMPT, especialmente en personas con suficiente tejido adiposo.
El doctor Kiyoshi Yoshioka, coautor principal del trabajo, explicó que la investigación nació de la necesidad de encontrar herramientas preventivas frente al deterioro físico asociado a la edad. “Esperamos que nuestros hallazgos ayuden a mejorar la condición física y la fuerza muscular en las personas mayores mediante la simple inclusión de un nutracéutico en su dieta diaria”, afirmó.
El presidente del IRPA, Shin-ichiro Imai, señaló que los hallazgos revelan una función hasta ahora desconocida de la S1PC en la activación de mecanismos relacionados con la reducción de la fragilidad muscular. Los investigadores consideran que la S1PC podría complementar otras estrategias dirigidas a mejorar el envejecimiento saludable. También destacan que el extracto de ajo envejecido se ha consumido durante generaciones sin reportes significativos de efectos adversos.



