Economía plateada impulsa el desarrollo en América Latina
Economía plateada: motor de desarrollo en Latinoamérica

El acelerado envejecimiento poblacional en América Latina ha dejado de ser una tendencia silenciosa para convertirse en un factor determinante del desarrollo económico regional. Se estima que para mediados de siglo, más de 280 millones de personas —cerca del 40 % de la población— tendrán más de 50 años. Este cambio demográfico impulsa la llamada economía plateada, que agrupa bienes y servicios dirigidos a este segmento y se consolida como uno de los motores emergentes de crecimiento.

Un mercado en expansión

Durante el Silver Economy Congress 2026, celebrado en la Ciudad de México y organizado por el Grupo Banco Mundial y el Gobierno de España, expertos internacionales coincidieron en que el aumento de la población mayor no solo implica retos sociales, sino una transformación económica de gran escala. Sanaa Abouzaid, directora regional de la Corporación Financiera Internacional (IFC), afirmó: “La economía silver ya no es un concepto de nicho. Se está convirtiendo en uno de los motores de crecimiento más poderosos para la economía de nuestra región”.

Se citó el caso de España, donde la economía plateada ya representa el 26 % del PIB y cerca del 60 % del consumo. María Peña, consejera económica y comercial de la Embajada de España en México, subrayó: “Estamos hablando de un área que no es futuro, que es presente y que nos afecta cada vez a más personas”.

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El sector financiero aparece como un actor clave para responder a las necesidades de esta población, mediante productos adaptados como planes de ahorro, pensiones y soluciones digitales que favorezcan la inclusión.

Brechas persistentes de género

El crecimiento del segmento mayor de 50 años también evidencia desigualdades estructurales. Las mujeres, que viven más años, representan una proporción creciente dentro de la población mayor, pero enfrentan mayores obstáculos para su estabilidad financiera. Karina Villanueva, especialista en inclusión financiera, educación y género, explicó: “La brecha que vemos a los 50 años es el resultado acumulado de todas las barreras que las mujeres han enfrentado a lo largo de su vida”.

Entre los factores que profundizan esta desigualdad se encuentran trayectorias laborales intermitentes, mayor presencia en el sector informal y una carga desproporcionada de responsabilidades de cuidado. Estas condiciones impactan directamente en su acceso a servicios financieros y en su capacidad de ahorro para la vejez. Villanueva advirtió que, pese a presentar menores niveles de morosidad, las mujeres suelen enfrentar condiciones menos favorables, como tasas de interés más altas o acceso limitado a productos diseñados para sus necesidades.

Oportunidad para el sector financiero

Para las instituciones financieras, este escenario representa tanto un reto como una oportunidad. Elizabeth Rojas, vicepresidenta de estrategia de negocios para la mujer en el Banco BHD, señaló: “Este segmento no solo está creciendo en tamaño, sino también en relevancia económica. Las instituciones que logren entender estas dinámicas van a capturar relaciones de largo plazo basadas en la confianza”. Rojas insistió en que la respuesta no pasa únicamente por ampliar la oferta, sino por rediseñar la experiencia del usuario: “No se trata de crear más productos, sino de diseñar experiencias que respondan a sus necesidades reales”.

La economía plateada se consolida así como un factor clave para el desarrollo regional, con desafíos que demandan soluciones inclusivas y adaptadas a una población que no solo crece en número, sino en relevancia económica.

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