Venezuela a 90 días de la captura de Maduro: avances y continuidades en la crisis
Venezuela tras captura de Maduro: cambios y desafíos persistentes

Venezuela a tres meses de la captura de Maduro: un balance entre cambios y continuidades

Se cumplen exactamente noventa días desde aquel 3 de enero de 2026 cuando se ejecutó la denominada "Operación Resolución Absoluta", una acción que culminó con la detención del exdictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Este acontecimiento histórico marcó sin duda un punto de inflexión en la política venezolana, aunque análisis recientes indican que gran parte de la vida cotidiana del país mantiene dinámicas muy similares a las previas a la captura del líder chavista.

Transformaciones políticas y simbólicas

La administración transitoria, encabezada por Delcy Rodríguez -quien fuera vicepresidenta de Maduro y ahora ejerce como presidenta encargada- ha impulsado diversas iniciativas de visibilidad pública con el objetivo de mostrar cambios sustanciales en la gestión gubernamental. Entre los anuncios más relevantes destaca el cierre parcial de El Helicoide, reconocido como uno de los centros de detención más polémicos durante el régimen anterior, y su transformación hacia lo que las autoridades describen como un espacio con enfoque familiar.

En materia de derechos humanos, se aprobó una Ley de Amnistía destinada específicamente a liberar prisioneros políticos. Según datos actualizados del Foro Penal, hasta el 14 de marzo se contabilizaron 690 liberaciones, aunque permanecen más de 400 personas detenidas, incluyendo militares que no fueron incluidos en la legislación de gracia. Cabe recordar que antes de la operación, Maduro había reportado la detención de más de 2.500 personas desde julio de 2024.

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Reconfiguración del poder y relaciones internacionales

Rodríguez ha realizado reemplazos significativos en altos cargos del gabinete, incluyendo figuras cercanas a Maduro y familiares de Cilia Flores. Entre los cambios más relevantes se encuentra la remoción de Vladimir Padrino López, ministro de Defensa durante más de diez años consecutivos. Además, se reporta la detención de Alex Saab, vinculado como presunto testaferro del expresidente capturado.

En el ámbito diplomático, Venezuela ha retomado el envío regular de petróleo a Estados Unidos, y se han reabierto las embajadas en Caracas y Washington, representando un cambio sustancial en las relaciones entre ambos países. Estas acciones se interpretan como pasos concretos hacia la normalización de la cooperación internacional, especialmente en sectores estratégicos como el energético.

Persistencia de desafíos estructurales

A pesar de los avances administrativos y diplomáticos, la economía venezolana mantiene signos alarmantes de crisis profunda. En los primeros tres meses de 2026, el bolívar se ha devaluado 36,4 por ciento según datos oficiales del Banco Central de Venezuela. El salario mínimo continúa siendo completamente insuficiente para cubrir necesidades básicas, manteniéndose por debajo de los 20 dólares mensuales.

El Sistema Eléctrico Nacional sigue mostrando vulnerabilidad extrema, con apagones frecuentes y un déficit de inversión estimado entre 15.000 y 40.000 millones de dólares para lograr una estabilización mínima. Esta situación afecta directamente la productividad y la calidad de vida de millones de venezolanos.

Movilización social y expectativas electorales

Se ha registrado un incremento notable de protestas públicas en diversas ciudades del país. No solo familiares de presos políticos, sino también jubilados, maestros y trabajadores de distintos sectores han salido a las calles para exigir mejores condiciones salariales y respeto a sus derechos fundamentales.

Aunque Maduro permanece detenido en Nueva York a la espera de juicio, el chavismo mantiene estructuras de poder dispersas que generan un escenario fragmentado y complejo para cualquier transición política. La oposición ha recuperado espacios de libertad de acción, aunque elecciones libres y efectivas aún no se han concretado. Encuestas recientes indican que un amplio porcentaje de la población demanda comicios transparentes en 2026, mostrando preferencias definidas hacia ciertos liderazgos opositores.

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Horizonte constitucional y plazos electorales

La Constitución venezolana establece claramente que, ante la ausencia absoluta del presidente, deben convocarse elecciones en plazos determinados. La declaración de falta temporal o absoluta del mandatario determinará los tiempos específicos para la organización de comicios. En caso de que se declare falta temporal hasta el 3 de julio de 2026, se iniciaría un período de 30 días para organizar los procesos electorales correspondientes.

En conclusión, los primeros noventa días tras la captura de Nicolás Maduro muestran una combinación compleja de avances administrativos y diplomáticos, junto a continuidades preocupantes en la crisis económica, los servicios públicos deteriorados y la fragmentación política que caracteriza al país sudamericano. El camino hacia una normalización completa parece aún largo y lleno de obstáculos estructurales por superar.