Trump presenta a opositor venezolano Enrique Márquez en discurso de la Unión como símbolo de transición
Trump presenta a opositor venezolano en discurso de la Unión

Trump impulsa figura de opositor venezolano Enrique Márquez en discurso de la Unión

Una de las sorpresas más destacadas del discurso del Estado de la Unión del presidente Donald Trump este martes fue la aparición del opositor venezolano Enrique Márquez, quien fue presentado ante el Congreso estadounidense como símbolo visible de los logros en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

Escena emotiva y mensaje político

Durante su intervención, Trump señaló directamente a Márquez y declaró: "Lo trajimos esta noche para que celebre su libertad. Me alegra que hayas vuelto, Enrique". La escena se volvió particularmente emotiva cuando Alejandra González, sobrina de Márquez, abrazó a su tío frente a los legisladores estadounidenses. "Alejandra temía no volver a ver a su tío", agregó el mandatario, aprovechando el momento para ensalzar la presión internacional sobre Caracas y destacar la liberación de cientos de presos políticos tras la captura de Maduro.

El presidente estadounidense presentó estos avances como un triunfo de su política hacia Venezuela y calificó al país sudamericano como un "nuevo amigo" y un "socio". En su discurso, Trump incorporó a Venezuela a su narrativa de logros energéticos, subrayando que la producción petrolera de Estados Unidos aumentó en más de 600.000 barriles por día y que desde Caracas habían recibido "más de 80 millones de barriles de petróleo".

Antecedentes y contexto político de Enrique Márquez

La aparición de Márquez en el Capitolio parece tener una lectura política más profunda. Aunque no es la primera vez que Trump invita a un opositor venezolano -ya lo hizo en 2020 con Juan Guaidó, entonces reconocido por Washington como presidente interino de Venezuela- la coyuntura actual es muy distinta, pues está marcada precisamente por el derrocamiento de Maduro y una reconfiguración de la escena política en Caracas.

Enrique Márquez fue rector del Consejo Nacional Electoral antes de su detención. Participó activamente en las elecciones presidenciales de julio de 2024 y acudió al Tribunal Supremo de Justicia para exigir que Maduro mostrara las actas de los comicios. Su negativa a firmar el acta ante el Supremo, por considerar que avalaría una ilegalidad, y su confrontación personal con Maduro le costaron más de un año de encarcelamiento.

Juan Guaidó comentó en su cuenta de X sobre la presencia de Márquez: "Enrique es un venezolano que pasó más de un año en las mazmorras del régimen de Maduro por el 'crimen' de competir en elecciones. Su presencia en el #SOTU2026 representa a los miles que fueron injustamente privados de libertad y a los que aún faltan por liberar".

Interrogantes sobre el futuro político venezolano

La ausencia de María Corina Machado en el Capitolio se convirtió en otra de las sorpresas de la jornada, generando especulaciones sobre las dinámicas internas de la oposición venezolana. Más allá de la escena del abrazo y la reafirmación del tutelaje que Washington mantiene en este momento sobre Caracas, pareciera que la intención estratégica es incluir a otros líderes de la oposición en lo que sería la transición venezolana.

Analistas políticos sugieren que la presencia de Márquez en un evento de tan alta visibilidad podría indicar un reposicionamiento de figuras dentro del espectro opositor, e incluso se especula sobre la posibilidad de que su nombre comience a sonar como futuro candidato presidencial en un eventual proceso electoral post-transición.

Trump afirmó durante su discurso: "Desde la redada (captura de Maduro) hemos trabajado con los nuevos líderes y ellos han ordenado el cierre de esa vil prisión. Ya han liberado a cientos de presos políticos, y habrá más", en referencia a la cárcel de El Helicoide, que según el gobierno encargado de Venezuela será reestructurada como centro social.

La aparición de Enrique Márquez en el discurso del Estado de la Unión no solo simboliza los cambios recientes en Venezuela, sino que también plantea interrogantes sobre la configuración futura del liderazgo político en el país y el papel que continuará jugando Estados Unidos en este proceso de transición que aún presenta múltiples desafíos e incertidumbres.