Gobierno de Trump inicia expropiaciones para construir muro fronterizo con México
Trump inicia expropiaciones para muro fronterizo con México

Gobierno de Trump avanza con expropiaciones para construcción del muro fronterizo

La administración del presidente Donald Trump ha iniciado procesos de adquisición y posible expropiación de terrenos en la frontera entre Estados Unidos y México, como parte de su plan para reforzar la infraestructura fronteriza dentro de las medidas migratorias de su gobierno.

Notificaciones urgentes a propietarios en Texas

En ciudades como Laredo y otras localidades del sur de Texas, decenas de propietarios han recibido notificaciones oficiales que les exigen tomar una decisión crítica en un plazo de apenas cinco días. Los documentos, fechados el 13 de febrero, presentan tres alternativas a los dueños de las propiedades:

  • Recibir una compensación económica inicial para permitir el acceso a sus terrenos
  • Negociar un contrato de compra o servidumbre con el gobierno federal
  • Enfrentar un proceso de expropiación si rechazan las condiciones ofrecidas

El portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) explicó que esta entidad está contactando a propietarios como parte del procedimiento legal de adquisición de terrenos necesarios para el acceso y construcción del muro fronterizo, en cumplimiento de la ley federal que exige lograr el "control operativo" de la frontera.

El plan del "muro inteligente" de Trump

La administración Trump impulsa la construcción de lo que denomina un "muro inteligente" a lo largo de más de 3.000 kilómetros de frontera con México. Aproximadamente un tercio de esta extensión ya contaba con barreras físicas antes del inicio del segundo mandato del presidente republicano.

El nuevo plan contempla no solo muros tradicionales, sino también barreras acuáticas, caminos de patrullaje y tecnología avanzada de detección. Esta infraestructura integral busca crear un sistema de seguridad fronterizo más efectivo y tecnológicamente avanzado.

Testimonios de ciudadanos afectados

Antonio Rosales Jr., un ciudadano estadounidense de 75 años que vive en una modesta casa de madera en la zona fronteriza, relató su experiencia: "Recibimos una carta del gobierno que dice que van a derrumbar parte de mi casa y que tengo cinco días para firmar los papeles", expresó con preocupación en diálogo con la agencia AFP.

Nayda Álvarez, una profesora que reside en la ribera del río Grande en Texas, reveló que el muro pasaría directamente por su jardín y compartió los términos de la oferta gubernamental: "Te dan mil dólares para permitir el acceso a tu propiedad y que hagan lo que tienen que hacer".

Jessie Fuentes, quien anteriormente operaba un negocio de paseos en kayak por el río Bravo, describió el impacto ambiental de las obras ya realizadas: "No les preocupa el flujo del agua, si no dejan que los animales vengan al río a buscar agua o que la flora y la fauna prosperen. Todo está muerto detrás de mí". Fuentes perdió su negocio tras la instalación de boyas, cercas y alambre de púas en la zona.

Estos testimonios ilustran las consecuencias humanas y ambientales del ambicioso proyecto fronterizo de la administración Trump, que continúa avanzando a pesar de las preocupaciones expresadas por residentes locales y grupos ambientalistas.