Trump y Hegseth exigen a aliados asumir responsabilidad por el petróleo del golfo Pérsico
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido un contundente mensaje a través de su red social Truth Social, instando a los países que se negaron a unirse a la ofensiva militar contra Irán a demostrar "coraje" y tomar el control del estratégico estrecho de Ormuz. "Lo más complicado ya está hecho. ¡Vayan a buscar su propio petróleo!", insistió el mandatario, en una declaración que marca un giro significativo en la postura estadounidense frente a la crisis energética global.
Respaldo del secretario de Defensa y advertencia a dependientes del crudo
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó públicamente las palabras de Trump durante una rueda de prensa en el Pentágono, advirtiendo a las naciones que dependen del paso marítimo que deben "dar la cara" y asumir su responsabilidad. "No se trata únicamente de un problema que atañe a Estados Unidos de cara al futuro", afirmó Hegseth, aunque reconoció que Washington ha llevado la mayor parte de las acciones para mantener el estrecho abierto hasta ahora.
Esta postura conjunta surge en un contexto donde Irán ha cerrado efectivamente el estrecho de Ormuz mediante ataques dirigidos a petroleros, permitiendo solo el tránsito limitado de algunos buques cisterna cerca de sus costas como táctica de presión económica. Esta medida ha provocado que el precio del barril de petróleo supere los 100 dólares, situando al mundo al borde de una crisis energética y económica sin precedentes.
Cambio estratégico: Estados Unidos prioriza objetivos militares sobre reapertura
Trump ha sugerido que, tras iniciar la ofensiva militar contra Irán el pasado 28 de febrero junto con Israel y sin consultar con aliados tradicionales, Estados Unidos no considera urgente la reapertura del estrecho. El mandatario argumenta que su país está menos expuesto al crudo proveniente de esa región, satisfaciendo la mayor parte de sus necesidades energéticas desde otras fuentes.
"Tendrán que aprender a defenderse, Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarlos, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros. Irán ha sido, esencialmente, diezmado. Lo más difícil ya pasó", declaró Trump en un mensaje interpretado como advertencia tanto a aliados de la OTAN como a países asiáticos, cada vez más afectados por la interrupción del flujo de petróleo, gas licuado y otras materias primas esenciales desde Oriente Medio.
Postura oficial: reabrir Ormuz no es objetivo principal
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó este lunes que la reapertura del estrecho de Ormuz no forma parte de los objetivos principales de la ofensiva militar que ya supera el mes de duración. Según Leavitt, la prioridad estadounidense-israelí sigue siendo acabar con la capacidad naval, de misiles y de desarrollo nuclear del régimen de Teherán.
En una llamada aclaratoria con la corresponsal de CBS, Trump añadió que Irán ya no representa "una amenaza real" para el tráfico del estrecho y que "en algún punto, aunque no todavía" ordenará la retirada de los activos militares adicionales desplegados en la zona. "Los países tienen que venir y hacerse cargo", recalcó el presidente, quien volvió a criticar a la OTAN calificándola de "terrible".
Irán establece peajes en Ormuz mientras la tensión económica crece
Paralelamente, se conoció que la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley que establece el pago de peajes en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Aunque el texto no especifica montos, la agencia Tasnim -vinculada a la Guardia Revolucionaria- sugirió que podría tratarse de:
- Un pago fijo de dos millones de dólares por buque
- Un sistema basado en el cargamento de cada barco, similar al Canal de Suez
Tasnim estima que Irán podría obtener unos 100.000 millones de dólares anuales mediante estos peajes, superando incluso los ingresos por ventas de petróleo que se calculan en 80.000 millones. La legislación deberá ser aprobada aún por el Parlamento y el Consejo de los Guardianes antes de entrar en vigor.
Esta situación coloca a los países dependientes del petróleo del golfo Pérsico ante un dilema estratégico: asumir los riesgos militares y económicos de forzar la reapertura del estrecho o enfrentar escasez energética y precios récord, mientras Estados Unidos e Israel concentran sus esfuerzos en objetivos militares más amplios contra Irán.



