En un movimiento diplomático que ha captado la atención internacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó este viernes 24 de abril a Caracas para sostener un encuentro bilateral con la jefa interina del régimen venezolano, Delcy Rodríguez. La visita es histórica: se trata de la primera vez que un jefe de Estado pisa oficialmente suelo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
Recepción y agenda bilateral
Petro, quien durante años fue uno de los aliados más cercanos de Maduro en la región, llegó al Palacio de Miraflores con una agenda centrada en dos temas neurálgicos: la seguridad en la porosa frontera común y la cooperación energética, vital para ambos países en medio de la reconfiguración política del vecino país. El mandatario colombiano fue recibido con honores por el canciller venezolano, Yván Gil, antes de ingresar al despacho donde Rodríguez ejerce el mando bajo intensa presión de Washington.
De "secuestro" a visita oficial
La presencia de Petro en Caracas marca un giro en su narrativa. Tras la operación militar estadounidense que detuvo a Maduro, el presidente colombiano fue uno de los críticos más férreos, calificándola inicialmente como un "secuestro" y condenando la incursión extranjera. Sin embargo, la realidad geopolítica parece haber forzado un pragmatismo en la Casa de Nariño. El mismo Petro, durante una gira por España, confirmó el viaje con una frase que resume su urgencia por normalizar relaciones: "Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña. Y entonces voy a Caracas", afirmó en entrevista con RTVE y EFE. Esto, luego de que un encuentro previo en la frontera, programado para el 13 de marzo, se frustrara por razones no aclaradas.
Cooperación en medio de la incertidumbre
Mientras Delcy Rodríguez gobierna en una interinidad marcada por la vigilancia de EE.UU. y la incertidumbre sobre el futuro judicial de Maduro, la llegada de Petro busca consolidar acuerdos impostergables. La seguridad fronteriza sigue siendo una herida abierta por donde transitan grupos armados ilegales y contrabando, mientras que el sector energético requiere coordinación binacional que sobrevive a la caída del jefe del régimen. Analistas ven esta visita como un intento de Petro por mantener su rol de mediador regional en el conflicto venezolano, a pesar del cambio drástico de actores en Miraflores. Con Maduro fuera del juego y Rodríguez al frente, el presidente colombiano intenta rescatar una relación que ha sido el eje de su política exterior, aunque ahora deba estrechar la mano de quien administra un país bajo la lupa directa de la Casa Blanca.



