División política en Israel por tregua con Líbano
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró este jueves que el alto el fuego de diez días acordado con Líbano representa una oportunidad histórica para alcanzar un acuerdo de paz duradero. Sin embargo, esta postura contrasta radicalmente con las críticas de los principales líderes de la oposición israelí, quienes consideran que la tregua es prematura y peligrosa mientras el grupo chií Hezbolá, aliado de Irán, mantenga su capacidad operativa.
Detalles del acuerdo mediado por Estados Unidos
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció personalmente el acuerdo que establece un cese de hostilidades por diez días entre Israel y Líbano, incluyendo explícitamente a Hezbolá, que aceptó cooperar. Netanyahu precisó en un video oficial que las fuerzas armadas israelíes permanecerán desplegadas en una franja de 10 kilómetros al sur de la frontera libanesa como medida de seguridad.
Críticas desde la oposición israelí
El líder de la oposición, Yair Lapid, manifestó en la red social X que "el enfrentamiento en Líbano sólo puede terminar eliminando permanentemente la amenaza de Hezbolá sobre las comunidades del norte". Por su parte, Avigdor Liberman, de la formación de extrema derecha Israel Beytenu, calificó el acuerdo como una "traición" a los ciudadanos del norte de Israel, argumentando que otorga tiempo a Hezbolá para recuperarse y fortalecerse.
Gadi Eisenkot, líder del partido derechista Yashar!, cuestionó la capacidad de Netanyahu para convertir logros militares en avances diplomáticos: "En dos años y medio de guerra, se ha desarrollado un patrón donde se nos imponen treguas: en Gaza, en Irán y ahora en Líbano". Eisenkot enfatizó que la seguridad de la población fronteriza debe ser la prioridad absoluta.
Voces a favor y contexto regional
Únicamente la coalición socialdemócrata Los Demócratas, a través de su líder Yair Golán, respaldó el acuerdo, describiéndolo como "un paso en la dirección correcta", aunque lamentó que llegara demasiado tarde para evitar meses de sufrimiento y pérdida de vidas. Golán sugirió que la tregua fue una maniobra impuesta por presión internacional.
El acuerdo se produce mientras Estados Unidos negocia con Irán una paz duradera, habiendo establecido como condición previa el cese de hostilidades en el Líbano. El balance humano del conflicto es devastador: aproximadamente 2.200 personas han muerto en Líbano por ataques israelíes desde el 2 de marzo, mientras Hezbolá ha causado dos víctimas mortales en el norte de Israel. Además, 13 soldados israelíes han perdido la vida en combate en el sur del Líbano, incluyendo uno por fuego amigo.
La coalición izquierdista árabe-judía Hadash Taal y el exprimer ministro Naftali Bennet, favorito en las encuestas electorales, mantuvieron silencio sobre el acuerdo en sus primeras reacciones, evidenciando la complejidad política del momento.



