Reacciones globales tras histórico fallo contra aranceles de Trump
La comunidad internacional mantiene una actitud de cautela y análisis después de que la Corte Suprema de Estados Unidos invalidara los amplios aranceles de emergencia impuestos por el presidente Donald Trump. El fallo judicial, dictado por 6 votos contra 3 el viernes, declaró ilegal el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para establecer los llamados "aranceles recíprocos" que oscilaban entre 10% y 50%.
Respuestas diferenciadas de socios comerciales
Corea del Sur anunció que el fallo anula el arancel del 15% aplicado a sus productos y confirmó que continuará las negociaciones sobre la implementación del acuerdo comercial del año pasado. Indonesia, que había finalizado su acuerdo el jueves estableciendo un arancel del 19% sobre exportaciones estadounidenses, indicó que está monitoreando tanto la decisión judicial como la posterior medida de Trump de imponer un arancel global del 10% bajo una ley diferente.
La Unión Europea, que enfrentaba un impuesto recíproco del 15%, convocará una reunión de emergencia el lunes para reevaluar el acuerdo comercial pendiente con Estados Unidos. Originalmente, la comisión de comercio del Parlamento Europeo tenía previsto votar el martes a favor de la ratificación.
Declaraciones de líderes europeos
El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró en una feria agrícola en París: "Estudiaremos detenidamente las consecuencias y nos adaptaremos en consecuencia. Si eso ayuda a calmar la situación, es positivo. Debemos centrarnos en calmar la situación a nivel internacional".
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, señaló que "siempre es una buena noticia cuando se eliminan los aranceles, pero no creo que haya cambios importantes". El Reino Unido, que tenía el tipo recíproco más bajo (10%), afirmó que colaborará con la administración estadounidense para comprender el impacto en la relación bilateral.
América Latina: México y Canadá respiran aliviados
Los dos principales socios comerciales de EE.UU., México y Canadá, se libraron de la nueva tasa del 10%, manteniendo la exención para muchos productos bajo el Tratado entre EE.UU., México y Canadá (T-MEC). La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, afirmó: "Revisaremos cuidadosamente la resolución y con gusto daremos nuestra opinión".
Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, pidió "prudencia" y recordó que más del 85% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos no están sujetas a aranceles. En Brasil, el vicepresidente Geraldo Alckmin confirmó que las negociaciones con EE.UU. continuarán, incluyendo temas no arancelarios como centros de datos y minerales estratégicos.
Reacción asiática y nueva estrategia de Trump
China no tuvo una reacción inmediata debido a las celebraciones de Año Nuevo, aunque Trump anunció planes para visitar Pekín del 31 de marzo al 2 de abril para reunirse con Xi Jinping. Malasia dijo que espera más claridad sobre los acontecimientos, mientras que Camboya avanzará con la ratificación de su propio acuerdo con Washington.
Tras el fallo, Trump actuó rápidamente para anunciar un arancel global del 10% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que establece un límite de 150 días. En conferencia de prensa, el presidente estadounidense declaró: "Seguimos adelante, podremos recaudar más dinero y ya no habrá dudas. Las cifras podrían ser mucho mayores que los cientos de miles de millones que ya hemos recaudado".
Impacto económico y perspectivas futuras
Según estimaciones de Bloomberg Economics, el gobierno de EE.UU. ha recaudado aproximadamente US$170.000 millones en aranceles impuestos por Trump utilizando la IEEPA. Miles de importadores preparan batallas legales para intentar recuperar esos pagos.
Daniel Kritenbrink, ex subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos de Asia Oriental, anticipó: "Preveo que la mayoría de los socios asiáticos procederán con cautela, y que los acuerdos existentes se mantendrán en gran medida mientras ambas partes analizan las implicaciones".
El fallo judicial no solo altera la agenda económica interna de Trump, sino que afecta significativamente su uso de amenazas arancelarias como herramienta de presión geopolítica en temas que van desde la inestabilidad en Oriente Medio hasta la compra de petróleo ruso.