Primera ministra de Japón viaja a EE.UU. bajo presión de Trump para ofensiva contra Irán
Japón viaja a EE.UU. bajo presión de Trump por Irán

Primera ministra de Japón viaja a EE.UU. bajo presión de Trump para ofensiva contra Irán

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, emprende este miércoles un viaje crucial a Washington para mantener una cumbre con el presidente estadounidense, Donald Trump, en un contexto marcado por la presión del mandatario norteamericano para que sus aliados desplieguen buques de guerra que protejan el estratégico estrecho de Ormuz, punto neurálgico en la ofensiva contra Irán.

La compleja posición japonesa frente al conflicto

La conservadora Takaichi, quien obtuvo una mayoría histórica en las elecciones del pasado febrero, enfrenta uno de sus primeros desafíos internacionales significativos con esta visita a Estados Unidos, socio clave de Tokio en materia de seguridad, especialmente en medio de las crecientes tensiones con China por Taiwán.

Aunque inicialmente Japón indicó que no tenía planes de enviar buques a Ormuz, la jefa del gobierno aclaró horas antes de su partida que la condición para que su gabinete estudie esa posibilidad es que se establezca un alto el fuego en la guerra contra Irán. Takaichi enfatizó que no tomará medidas que violen la ley japonesa y se comprometió a "recordar" a Trump que la Constitución pacifista del archipiélago restringe el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa (el ejército japonés) en la región.

"Actualmente estamos estudiando cómo podemos proteger los buques vinculados a Japón y a sus tripulaciones dentro del marco de la legislación japonesa", afirmó la mandataria esta semana, añadiendo que su gobierno no ha recibido una petición formal de Estados Unidos.

La crítica dependencia energética japonesa

La situación adquiere especial relevancia considerando la dependencia energética de Japón: el país importa alrededor del 90% de su crudo desde Oriente Medio, haciendo del estrecho de Ormuz una ruta vital para su economía. El periódico conservador Sankei instó a Takaichi a aceptar la petición de Trump, argumentando que asegurar el paso de mercancías es "esencial" para la supervivencia nacional.

"Si se interrumpen las importaciones de petróleo crudo y se agotan las reservas, la supervivencia de Japón será incierta. No solo la actividad económica se verá afectada, sino que incluso la vida de sus ciudadanos se volverá insostenible", advirtió el medio en un editorial.

Sin embargo, otros actores como el diario Mainichi señalaron que la situación en Ormuz no representa una amenaza inminente para Japón, mientras que enviar buques podría ser legalmente complicado, especialmente por la falta de aval internacional a los ataques contra Irán.

La agenda económica bilateral

Más allá del conflicto con Irán, Trump y Takaichi tienen pendiente discutir los miles de millones de dólares en inversiones que Tokio se comprometió a realizar en Estados Unidos como parte del acuerdo comercial firmado el verano pasado. Este acuerdo se firmó antes de que el Supremo de EE.UU. declarara inconstitucionales la mayoría de aranceles impuestos por Trump, cuya reducción el republicano condicionó en muchos casos a inversiones millonarias.

Según la agencia japonesa Kyodo, los mandatarios podrían acordar un proyecto conjunto por valor de 100 millones de dólares en el sector de la construcción naval, que ambas naciones se han comprometido a revitalizar. Además, ambos países muestran interés en la exploración conjunta de tierras raras, minerales clave en industrias como la defensa, cuya producción China casi monopoliza.

Tensiones con China en el trasfondo

La mandataria japonesa también podría buscar el apoyo de Trump en sus tensiones con China, en medio de la disputa diplomática y económica que mantienen Tokio y Pekín. Esta situación se agravó tras los comentarios de Takaichi en noviembre sobre la posibilidad de que Japón active a su ejército en caso de un ataque militar chino contra Taiwán.

El viaje de Takaichi ocurre mientras Trump había planeado una visita a finales de mes para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, aunque este lunes solicitó a Pekín retrasar el viaje aproximadamente un mes debido a la guerra contra Irán.

La cumbre Trump-Takaichi representa así un encuentro multidimensional donde convergen preocupaciones de seguridad global, intereses económicos bilaterales y complejas dinámicas geopolíticas en Asia Oriental, todo mientras la crisis en Oriente Medio continúa escalando y afectando los mercados energéticos mundiales.