Israel excluye a Líbano de tregua y lanza mayor ofensiva contra Hezbolá
La tregua de dos semanas acordada entre Irán y Estados Unidos no ha logrado detener la escalada bélica en Oriente Medio. Horas después del anuncio del acuerdo, el ejército israelí ejecutó nuevos ataques en el sur de Líbano y renovó las órdenes de evacuación para la población civil de esa región, en lo que describe como el "mayor ataque coordinado" contra el movimiento proiraní Hezbolá desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.
Impacto humanitario devastador en territorio libanés
Según reportes de la AFP, las incursiones israelíes en Líbano desde el 2 de marzo han resultado en más de 1.500 fallecidos y más de un millón de desplazados, concentrados principalmente en el sur y la periferia sur de Beirut, bastión de Hezbolá. Estos bombardeos podrían afectar negativamente las negociaciones entre Teherán, que ya ha condenado los ataques, y Washington, generando preocupación internacional.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó como "inaceptable" que Israel mantenga los combates en Líbano, reflejando un amplio rechazo global a estas acciones mientras se buscan vías de desescalada.
Estrategia israelí: acabar con Hezbolá y fracturar la sociedad libanesa
Israel expresó su apoyo al alto al fuego entre Washington y Teherán, pero aclaró que este "no incluye al Líbano", donde su objetivo declarado es erradicar completamente a Hezbolá, considerado un proxy iraní. Expertos analizan que la persistencia de los bombardeos responde a una estrategia diseñada para aprovechar la debilidad del grupo, que ha perdido autonomía tras el asesinato de sus líderes y ataques a sus sistemas de comunicación.
Maha Yahya, directora del Carnegie Middle East Center, explica en The New Yorker que la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) ha tomado el mando directo de las operaciones militares de Hezbolá, volviéndose más práctico en el terreno tras la muerte de Hassan Nasrallah.
Castigo colectivo y paranoia social en el Líbano
La negativa israelí a incluir a Líbano en la tregua también busca un objetivo de ingeniería social. Al atacar no solo depósitos de armas, sino edificios residenciales y hoteles en el centro de Beirut, la ofensiva intenta fracturar la unidad nacional, sembrando sospecha entre las 18 comunidades sectarias del país. La idea es que cristianos o sunitas en Beirut duden en ofrecer refugio a desplazados chiítas, rompiendo la solidaridad y aislando la base social de Hezbolá.
"Hay un elemento de castigo selectivo a la comunidad chiíta... el objetivo es colocar una diana sobre cada miembro de esa comunidad. La gente tiene miedo de acogerlos", afirma Yahya. Esta táctica ha generado un ambiente de paranoia y miedo, donde muchos temen convertirse en el próximo objetivo de los cazas israelíes.
Líbano en un callejón sin salida diplomático
El presidente libanés, Joseph Aoun, celebró la tregua entre Irán y EE.UU., pero fuentes oficiales confirmaron que Líbano "no fue informado" de su exclusión del acuerdo. Internamente, la presión israelí para que el ejército nacional tome el control de las armas y desplace a Hezbolá crece, pero la velocidad de la ofensiva dificulta cualquier transición diplomática.
Por primera vez en décadas, el gabinete libanés declaró el monopolio estatal de las armas y consideró ilegales las actividades militares de Hezbolá. Sin embargo, Israel ignora estos esfuerzos, insistiendo en la vía militar para establecer una "zona de amortiguamiento" que muchos libaneses ven como una ocupación.
Analistas manifiestan preocupación porque Israel busque redibujar la frontera o establecer una zona de ocupación permanente, con un desplazamiento que afecta a más del 14% de la población total. "Este país está literalmente atrapado. Tienes a Israel por un lado, a Irán por el otro... es muy difícil ver una rampa de salida", sentencia Yahya, destacando la escalada hacia un conflicto sin fin en suelo libanés.



