Seis meses de tregua en Gaza: palestinos atrapados en crisis humanitaria sin fin
Palestinos se apresuran a obtener sacos de harina de un camión de ayuda cerca de un punto de distribución de alimentos en Zikim, después de que el ejército israelí declarara una "pausa táctica" en las operaciones militares, en el norte de la Franja de Gaza. La fotografía, ganadora del World Press Photo 2026, captura la desesperación que persiste seis meses después del inicio del alto el fuego.
Una tregua que no trae paz
Seis meses después del inicio del alto el fuego en la Franja de Gaza, la población palestina continúa atrapada en una guerra que, para ellos, nunca ha terminado. La tregua, que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 tras más de dos años de ofensiva israelí, ha reducido la intensidad de los bombardeos, pero ha cambiado poco la vida cotidiana de la mayoría de los habitantes de la Franja.
"Este alto el fuego es un chiste, la guerra continúa, siguen los ataques por aquí, los asesinatos por allá", relata a EFE Jamis Ozman, desplazado al Refugio de los Mártires de Al Aqsa, en el centro de la Franja. "Vamos de mal en peor, y no sabemos a dónde ir; es el mismo sufrimiento, el mismo cansancio y la misma humillación", añade con desesperación.
Cifras que reflejan la tragedia continua
Los datos oficiales reflejan la magnitud de la crisis que persiste:
- Desde el 10 de octubre se han registrado al menos 736 muertos y 2.035 heridos en ataques israelíes
- Incluidos al menos 180 niños, según el último recuento del Ministerio de Sanidad vinculado al Gobierno de Hamás
- Al menos 200 murieron cerca de la 'línea amarilla', frontera imaginaria a la que se retiraron las tropas israelíes
- Israel continúa controlando más del 54% de la Franja, según denuncia un informe de ONG como Oxfam y Save the Children
- En total, más de 72.000 gazatíes han perdido la vida desde el inicio de la campaña israelí en octubre de 2023
Escasez extrema y colapso sanitario
La vida diaria en el enclave sigue marcada por la escasez y los precios prohibitivos. "Los precios de los alimentos suben y bajan. Ahora el paquete de harina cuesta 140 o 150 séqueles (unos 40 euros) y el kilo de tomates vale 17 o 18 (unos 5 euros); eso es muy caro", explica Ozman.
"Se pueden ver colas frente a los comedores solidarios y las panaderías; escasean los medicamentos y todas las necesidades básicas", coincide una gazatí desplazada al sur de la Franja durante una conversación con EFE.
Acceso humanitario gravemente restringido
El paso de Rafah, que conecta Gaza con Egipto, permanece severamente limitado:
- Desde su reapertura parcial en febrero, solo una media de 30 personas al día ha podido salir
- La evacuación de pacientes graves se encuentra paralizada tras el ataque a un convoy médico
- La OMS estima que más de 18.500 personas requieren atención médica urgente fuera del enclave
- Incluidos 4.500 niños y pacientes con cáncer en situación crítica
Trabajo humanitario y mediático bajo amenaza
El trabajo humanitario enfrenta graves obstáculos. El Supremo israelí aplazó in extremis el 27 de febrero la decisión del Gobierno israelí de prohibir operar en Gaza y Cisjordania a 37 ONG internacionales, entre ellas Médicos Sin Fronteras, Oxfam, Acción contra el Hambre y Cáritas.
Aunque por el momento pueden seguir funcionando en los territorios palestinos, denuncian que desde el 1 de marzo Israel no deja entrar suministros a esas organizaciones. La medida amenaza:
- Hospitales de campaña esenciales
- Servicios de agua y saneamiento básico
- Asistencia alimentaria de emergencia
- Programas de nutrición infantil crítica
Las restricciones a la prensa internacional muestran otra dimensión de la crisis. Israel mantiene vetada la entrada independiente de periodistas a Gaza, y el Tribunal Supremo aplazó hasta el 24 de mayo su decisión sobre el acceso de la prensa extranjera.
Segunda fase del alto el fuego paralizada
Seis meses después, la segunda fase del alto el fuego anunciada por Estados Unidos en enero sigue completamente paralizada, especialmente tras el inicio del conflicto con Irán. El comité de palestinos que debería gobernar Gaza y comenzar la reconstrucción aún no ha podido entrar al enclave.
No hay claridad sobre la financiación de salarios ni sobre cómo operarán bajo el control mayoritario de Hamás. El desarme parcial de los islamistas también sigue en el aire: EE.UU. propone una entrega gradual de armas, mientras Israel insiste en que Hamás no mantenga fuerzas armadas.
Devastación persistente y futuro incierto
Mientras tanto, la Franja permanece devastada. La mayoría de su población continúa durmiendo en tiendas de campaña y refugios precarios, con la entrada bloqueada de materiales de reconstrucción, lo que hace prever años de dificultades antes de cualquier recuperación posible.
"En los últimos seis meses la vida ha sido casi igual. Vivimos en el mismo círculo vicioso de los últimos dos años", resume para EFE Ismael Nofal, desplazado en el centro de Gaza.
"Dicen al mundo que no hay guerra. Ahora estamos peor", concluye el también desplazado Mahmud Wadi, reflejando la amarga realidad de una población que sigue esperando el fin verdadero de su sufrimiento.



