Estados Unidos e Irán retoman negociaciones en Ginebra bajo amenazas militares y nuevas sanciones
EE.UU. e Irán retoman negociaciones en Ginebra bajo amenazas

Diplomacia bajo presión: EE.UU. e Irán se reúnen en Ginebra con el fantasma de la guerra

En un clima de máxima tensión marcado por despliegues militares, sanciones económicas y retórica belicista, Estados Unidos e Irán han iniciado este jueves una nueva ronda de negociaciones en Ginebra. La reunión, mediada por Omán, representa un intento crucial por reactivar el canal diplomático tras meses de escalada y acusaciones cruzadas sobre el controvertido programa nuclear iraní.

Acusaciones y contraacusaciones en vísperas del diálogo

El presidente estadounidense Donald Trump llegó a las conversaciones tras un discurso ante el Congreso donde aseguró que Irán ya desarrolló misiles capaces de alcanzar Europa y bases estadounidenses en el extranjero, y que trabaja en proyectiles que "pronto alcanzarán a Estados Unidos". Aunque expresó preferencia por la vía diplomática, Trump fue categórico: "Nunca permitiremos que la República Islámica obtenga armas nucleares".

La respuesta iraní fue inmediata y contundente. El portavoz de la Cancillería, Esmail Baqai, calificó las afirmaciones como "grandes mentiras" y negó que su programa de misiles tenga el alcance señalado por Washington. Las autoridades iraníes sostienen que el mayor alcance de sus misiles es de 2.000 kilómetros, mientras que estimaciones del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense lo sitúan en unos 3.000 kilómetros, menos de un tercio de la distancia hasta territorio continental estadounidense.

Máxima presión militar y económica

Paralelamente al endurecimiento retórico, Washington anunció nuevas sanciones contra 30 entidades y buques vinculados a las "ventas ilícitas de petróleo" iraní y a la producción de armas. Estas medidas se enmarcan en la campaña de "máxima presión" que Estados Unidos mantiene sobre el régimen de Teherán.

El despliegue militar estadounidense en Medio Oriente incluye actualmente:

  • Dos portaaviones
  • Una docena de destructores
  • Más de 5.000 efectivos militares

Trump había dado el pasado 19 de febrero un plazo de "10 o 15 días máximo" para que Irán alcance un acuerdo, advirtiendo que, en caso contrario, "pasarán cosas malas". El vicepresidente JD Vance reforzó este mensaje al señalar que, aunque Trump busca un acuerdo "por la vía diplomática", tiene "el derecho" de recurrir a la acción militar si lo considera necesario.

Posturas divergentes en la mesa de negociación

Mientras Washington mantiene un tono amenazante, las autoridades iraníes han adoptado una postura más conciliadora. El presidente Masud Pezeshkian expresó su optimismo antes del nuevo ciclo de conversaciones: "Observamos una perspectiva favorable para las negociaciones". Añadió que el proceso continúa bajo la guía del líder supremo con el objetivo de salir de la situación de "ni guerra ni paz".

El canciller Abás Araqchi y su equipo de negociadores llegaron el miércoles a Ginebra, donde mantuvieron una reunión previa con el ministro de Relaciones Exteriores de Omán para coordinar posiciones y presentar la postura iraní sobre el levantamiento de sanciones y la cuestión nuclear.

Un año de altibajos diplomáticos

Este nuevo intento de diálogo se produce tras un año marcado por tensiones constantes. Irán y Estados Unidos habían celebrado cinco rondas de negociaciones nucleares después de reanudar el contacto el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán. El proceso quedó interrumpido por una guerra de 12 días desencadenada en junio por un ataque israelí, durante la cual Washington bombardeó instalaciones nucleares iraníes.

A las tensiones por el programa nuclear se suman las acusaciones estadounidenses sobre la represión de protestas en Irán. Trump afirmó que las autoridades iraníes mataron a 32.000 personas durante una ola de manifestaciones sin precedentes, mientras que Teherán reconoce más de 3.000 fallecidos, atribuyendo la violencia a "actos terroristas" orquestados por Estados Unidos e Israel.

Expectativas divididas y un momento decisivo

En Teherán, la expectativa frente a la nueva ronda de conversaciones es dispar. Mientras algunos residentes consideran que la guerra es inevitable, otros creen que las amenazas forman parte de una estrategia de presión previa a un acuerdo. La cita en Ginebra se perfila así como un momento decisivo que podría definir si la relación bilateral avanza hacia una desescalada negociada o si, por el contrario, se encamina a una nueva confrontación con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional y global.