Discurso histórico de Trump marca agenda de segundo mandato con énfasis en América Latina
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció este martes 24 de febrero de 2026 su primer discurso sobre el Estado de la Unión correspondiente a su segundo mandato, estableciendo un récord histórico como la intervención más larga de este tipo en la historia estadounidense. Durante una hora y 47 minutos, el mandatario republicano se dirigió a una sesión conjunta del Congreso en la Cámara de Representantes del Capitolio en Washington D.C., abordando temas que van desde la economía hasta las relaciones con América Latina y las tensiones con Irán.
Venezuela como "amigo y socio" en la nueva estrategia regional
Trump dedicó una parte significativa de su intervención a lo que denominó "restauración de la seguridad y dominación estadounidense en América Latina". El presidente se congratuló especialmente por la captura del exdirigente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero, calificando la operación como "una victoria absolutamente colosal".
En un momento cargado de simbolismo, Trump presentó a Venezuela como "nuestro amigo y socio", enfatizando el rol de Estados Unidos en la reconstrucción económica del país a través del petróleo y la estabilidad posterior a la captura de Maduro. La aparición en el hemiciclo del excandidato presidencial venezolano Enrique Márquez, recientemente liberado de prisión en Caracas, generó un momento de gran emoción entre los asistentes.
El mandatario también reveló que los servicios de inteligencia estadounidenses jugaron un papel decisivo en la localización y eliminación de Nemesio "El Mencho" Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México, destacando la cooperación bilateral en materia de seguridad.
Tensión institucional y postura firme sobre inmigración
Al ingresar al Capitolio, Trump estrechó la mano de varios jueces de la Corte Suprema, tres de los cuales habían votado días antes para anular los aranceles globales que constituían una política económica emblemática de su administración. Durante su discurso, el presidente expresó su descontento calificando el fallo como "muy desafortunado", aunque aseguró que su gobierno trabaja en una solución legal para mantener los gravámenes.
En materia migratoria, Trump mantuvo una postura firme y continuista respecto a su mensaje de 2025:
- Aseguró que Estados Unidos ahora tiene "la frontera más fuerte y segura de su historia"
- Afirmó que su prioridad es bloquear la entrada de inmigrantes indocumentados
- Prometió avanzar en la deportación de aquellos sin estatus legal
- Calificó a los demócratas que se oponen a las operaciones del ICE como "protectores de criminales"
"La mayoría de estos individuos son criminales que representan una amenaza para los ciudadanos estadounidenses", insistió Trump sin aportar evidencias concretas, siguiendo su patrón retórico habitual.
Resistencia demócrata y momentos de confrontación
La sesión estuvo marcada por una notable resistencia por parte de los legisladores demócratas. Decenas de congresistas se saltaron el acto, y la gran mayoría de los que asistieron permanecieron sentados durante casi toda la intervención presidencial, rompiendo con la tradición de aplausos y muestras de apoyo.
Los demócratas presentes utilizaron diversas formas de protesta simbólica:
- Vestimenta blanca en homenaje al movimiento sufragista femenino
- Insignias exigiendo cuentas sobre las personas mencionadas en los archivos de Jeffrey Epstein
- Carteles de protesta como el del congresista Al Green que decía "¡Los negros no son simios!"
La tensión alcanzó su punto máximo cuando la representante demócrata Ilhan Omar interrumpió al presidente gritando "¡Ustedes han matado a estadounidenses!", en referencia a la muerte de dos manifestantes durante las redadas migratorias en Mineápolis el mes anterior. Omar abandonó la sala antes de que Trump terminara su discurso.
Un récord histórico de duración
Con una hora y 47 minutos de intervención, Trump superó el récord anterior establecido por el expresidente demócrata Bill Clinton en el año 2000, que había durado una hora y 20 minutos. Incluso superó su propio discurso ante el Congreso del año pasado, que había tenido una duración de una hora y 40 minutos.
Este discurso del Estado de la Unión no solo estableció un nuevo estándar de duración, sino que también delineó claramente las prioridades de la segunda administración Trump, marcada por una postura firme en política exterior latinoamericana, una visión restrictiva de la inmigración y una relación cada vez más tensa con la oposición demócrata y sectores del poder judicial.