León XIV se sincera con un niño en Barcelona
Barcelona, 10 jun (EFE).- El papa León XIV mantuvo un diálogo íntimo y sincero con Renzo, un niño de seis años, durante un encuentro en la Iglesia de San Agustín del barrio barcelonés de El Raval. El pontífice respondió sin titubeos a un verdadero interrogatorio que incluía preguntas sobre fútbol, su vocación y el perdón.
Fútbol y deporte en la vida del papa
El papa confesó que de joven jugó al fútbol americano, un deporte que calificó como "un poco más violento", y que durante su estancia en Trujillo, Perú, solía jugar al fútbol con los seminaristas. "De defensa, si lo quieren saber, no era un gran goleador", aclaró con humor. También recordó que su primera experiencia como seguidor de un Mundial fue en España durante el de 1982. "El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos", señaló. Además, destacó que "un poco de deporte hace bien para todos. Hay que estar bien en cuerpo, mente y alma, es parte de mi vida". Añadió que "quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida".
La vocación y el sufrimiento
Renzo preguntó al papa si de pequeño quería ser papa. "Bueno, Renzo, ni cuando joven, ni cuando viejo. Nunca lo pensé", respondió. "Todo niño es un sueño de Dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar, lleno de bondad; quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él", añadió. Sobre el sufrimiento, el papa admitió que "no es fácil encontrar la respuesta" a por qué a algunas personas les pasan cosas malas y a otras no, pero "pensar en la vida de Jesús" puede ayudar a entenderlo. "Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor".
El valor de los abuelos
El pontífice también dedicó palabras a los abuelos, a quienes calificó como "muy importantes en la vida de las familias" y afirmó que "nunca deberían quedarse solos". "No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos", reclamó.
El perdón según León XIV
A la última pregunta de Renzo sobre cómo perdonar, León XIV explicó que "perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón", concluyó.
El encuentro incluyó la proyección de un vídeo donde Renzo, con ayuda de sus amigos y su abuela, preparó las preguntas. Luego, el niño leyó su carta en la iglesia. El papa recordó que en 1984 encontró esta parroquia cerrada y hoy la ve como un ejemplo de "acogida e integración".



