Estudiantes de la UN que se oponen a constituyente denuncian hostigamiento
Estudiantes de la UN denuncian hostigamiento por oponerse a constituyente

Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional que se opone a la llamada Mesa Constituyente (Mecun) denuncia haber sido víctima de hostigamientos, señalamientos, carteles, pancartas e incluso amenazas. En diálogo con EL TIEMPO, los jóvenes manifestaron su preocupación por la falta de participación en el proceso y la politización de la institución.

Contexto de tensión en la Universidad Nacional

Los últimos días en la Universidad Nacional han sido agitados debido al avance del proceso constituyente al interior de la universidad pública más importante del país. Dicho proceso, impulsado durante la breve rectoría de Leopoldo Múnera y aprobado por la mayoría de los miembros del Consejo Superior Universitario (CSU) —incluyendo a los representantes del Gobierno—, ha generado tensiones por varios motivos: los cambios que se pretenden son profundos y polémicos; la participación real del estudiantado y el profesorado ha sido mínima; se aprobó en medio de una crisis institucional por la elección de rector, disputa dirimida en instancias judiciales; se lleva a cabo en un contexto electoral y ha sido objeto de señalamientos de presunta interferencia gubernamental.

En este marco, un grupo de estudiantes ha manifestado su descontento con la manera en que se maneja el proceso, argumentando que las propuestas y decisiones no han sido comunicadas ampliamente a la comunidad educativa y que, en muchos casos, no representan realmente el sentir de la Universidad Nacional.

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Denuncias de hostigamiento y amenazas

Uno de los estudiantes que ha alzado la voz es Kevin Arriguí, representante estudiantil de la Sede Bogotá. En los últimos días, Arriguí ha destacado por su oposición a la constituyente universitaria. Un video de su intervención en una reciente sesión del CSU, en la que hace serios cuestionamientos a los consejeros, cobró relevancia. En diálogo con EL TIEMPO, Arriguí aseguró que en los últimos meses se vive una seria politización de la Universidad Nacional por medio de la constituyente, lo que ha desencadenado hechos preocupantes como menciones directas al proceso por parte de altos cargos del Gobierno, la presencia de publicidad política, panfletos y grafitis amenazantes en contra de quienes se oponen a la Mecun.

“El hecho de que la reforma al estatuto general de la universidad se llame constituyente ya le da un tinte político, pues justo se da en un momento en el que Gobierno quiere promover una constituyente a nivel nacional”, sostiene el líder estudiantil.

Críticas al proceso constituyente

Para Arriguí, las decisiones que se están tomando no cuentan con el respaldo de toda la comunidad universitaria y podrían ser perjudiciales para la institución: “No nos oponemos a una reforma a los estatutos, sino que el documento presentado como propuesta cuenta con muchos desacuerdos. Entre estos, la creación de un nuevo cuerpo colegiado (NCC) que pretende concentrar más poder que el CSU, al tener facultades relacionadas con la revocatoria de decanos o representantes estudiantiles. La creación de este NCC tendrá más un carácter político que académico, lo que nos preocupa”.

Además, “pretenden que el rector se elija prácticamente por voto popular, donde los administrativos tendrán más poder de decisión que los egresados, sin una justificación técnica ni bibliográfica”.

La crítica más grande al proceso, según Arriguí, es que no cuenta con el respaldo real de la comunidad universitaria: “Esta reforma se está haciendo con baja participación, solo se presenta una única visión de universidad. No sabemos si se está teniendo en cuenta la opinión de los claustros. Requerimos colegiaturas y tiempo para la discusión, pero nada de esto ocurre. Es un solo grupo el que participa, desconociendo la pluralidad de visiones que hay en la universidad”.

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Estigmatización y amenazas directas

Todo esto ha llevado al grupo que lidera Arriguí a pronunciarse en contra de la constituyente. El líder estudiantil manifestó su malestar en público ante el CSU, expresando su preocupación por la politización de la institución. “No puedo decir que haya sido estigmatizado por los miembros del CSU ni por quien lo preside, que es el Viceministro de Educación Superior. En cambio, sí por el Ministro de Educación (Daniel Rojas Medellín) y el Presidente de la República, quienes han salido a decir que quienes estamos inconformes con el proceso constituyente estamos patrocinados por la derecha y la campaña política de Paloma Valencia”, afirmó.

A raíz de eso, en cada intervención en la que participa, los gritos no cesan. A él y a sus compañeros se les ha tildado de “fachos”, de estar pagados por la oposición al Gobierno, e incluso han aparecido grafitis diciendo “muerte a los fachos”. El estudiante aclaró que “no milito en ningún partido político, así que nos hemos sentido estigmatizados por el presidente y el ministro por sus declaraciones. Nuestras críticas son al proceso constituyente como se ha dado, pues nos preocupa que su aprobación, sin el respaldo de la comunidad académica, contribuya a la politización y afectación de la excelencia académica de la mejor universidad del país. Esto no debería ser motivo de intimidaciones”.

Estas posturas han llevado a Kevin a recibir amenazas contra su vida. “Encapuchados han pegado panfletos con mi cara, me han sacado de muchos espacios de participación, y no solo a mí, sino a quienes nos oponemos a este proceso. Han escrito en las paredes letreros que dicen ‘Arrigui HP’. Hoy es difícil andar por el campus con tranquilidad”, dice el representante estudiantil, quien actualmente cuenta con un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección (UNP).

Otros casos de intimidación

El caso de Arriguí no es el único. EL TIEMPO pudo hablar con otros estudiantes que también dicen estar siendo intimidados. Sin embargo, aludiendo a temas de seguridad, no quisieron que sus nombres fueran revelados. Uno de ellos comentó: “Ha sido imposible participar de cualquier encuentro que discuta sobre la constituyente. Inmediatamente expresamos nuestro desacuerdo, nos chiflan, nos sacan del recinto con arengas, en ocasiones a empujones. Las decisiones que se están tomando no están siendo discutidas ni aprobadas por la comunidad educativa como ellos dicen. Hablan de ‘democratizar’ la universidad pero silencian a quien piensa distinto”.

Otro joven, que asegura haber recibido mensajes intimidatorios en sus redes sociales, señala que este tipo de acciones son consecuencia del ambiente politizado en la institución: “Me han vinculado con políticos que no conozco, dicen que me pagan. Pero hay personas que no tienen problema en pegar publicidad política en plenas elecciones al interior del campus. Muchas veces la discusión pasa de ser sobre el futuro de la universidad a hacer proselitismo para determinado candidato”.