Reanudación de diálogos tras tenso paréntesis
El Gobierno de Gustavo Petro confirmó este martes la reanudación de las negociaciones de paz con el Clan del Golfo, luego de que este cartel suspendiera unilateralmente los diálogos hace dos semanas. La interrupción ocurrió como protesta por los acuerdos alcanzados entre el presidente colombiano y su homólogo estadounidense Donald Trump durante una visita a la Casa Blanca el pasado 3 de febrero.
Acuerdos con Trump que generaron tensión
Durante el encuentro en Washington, Petro y Trump pactaron realizar labores conjuntas de inteligencia para ubicar y capturar a alias Chiquito Malo, máximo comandante del Clan del Golfo. El mandatario colombiano entregó a las autoridades estadounidenses un listado con los principales jefes narcotraficantes del país, solicitando apoyo específico para su captura.
La cúpula del Clan del Golfo interpretó estos acuerdos como un "atentado contra su buena fe" y decidió levantarse de la mesa de negociaciones que se desarrollaba en Doha, Catar, desde septiembre del año pasado. En un comunicado, el cartel afirmó que "el presidente Petro antepuso sus intereses personales sobre el bien mayor, que es la paz en los territorios".
Superación del impasse y avances del proceso
La Oficina de Paz del Gobierno informó que los negociadores se reunieron en Bogotá el 9 de febrero y dieron por "superada" la suspensión de las conversaciones. Según el comunicado oficial, el proceso de paz "continúa avanzando" hacia el objetivo principal: un desarme del grupo a cambio de beneficios legales.
Hasta el momento, ambas partes han logrado algunos acuerdos preliminares, incluyendo la desescalada del conflicto en poblaciones del noroeste colombiano especialmente afectadas por la violencia. Chiquito Malo asumió el liderazgo del cartel tras la captura de alias Otoniel en octubre de 2021, quien posteriormente fue condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos.
Ampliación de la estrategia antinarcóticos
La lista de objetivos priorizados por Petro y Trump incluye también a Iván Mordisco, líder de la mayor disidencia de las FARC, y a Pablito, uno de los hombres fuertes del ELN en la frontera con Venezuela. Como parte de esta nueva colaboración, el Departamento de Estado estadounidense confirmó el reinicio de las fumigaciones de narcocultivos con glifosato, suspendidas desde 2015 por recomendación del Ministerio de Salud colombiano.
Paradójicamente, cuando era senador, Petro se mostró como un crítico firme de estas fumigaciones por las afectaciones que causan a seres humanos y ecosistemas. El gobierno colombiano también extendió una invitación a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, para unirse a esta estrategia binacional contra las organizaciones criminales que operan en la frontera común.
Contexto regional y perspectivas
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reveló la semana pasada que Caracas ya habría iniciado labores militares para lograr el repliegue de grupos armados colombianos que operan en territorio venezolano. Este desarrollo se enmarca en la distensión reciente de la relación entre Petro y Trump, quienes después de meses de enfrentamientos en redes sociales acordaron una alianza para combatir el narcotráfico en Colombia.
El proceso con el Clan del Golfo representa uno de los ejes centrales de la política de "Paz Total" del gobierno petrista, que busca desarticular las estructuras criminales más poderosas del país mediante combinaciones de diálogo y acción militar. Los próximos meses serán cruciales para determinar si esta frágil reanudación de conversaciones puede traducirse en avances concretos hacia la desmovilización del cartel.