Papa León XIV llama a una paz desarmada y desarmante ante conflictos globales
Papa León XIV aboga por paz desarmada en conflictos globales

El llamado del pontífice a una paz basada en el diálogo y la justicia

En el Aula de las Bendiciones del Vaticano, durante el tradicional encuentro con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el papa León XIV pronunció un discurso de extraordinaria trascendencia. Frente a representantes de 184 países y organizaciones internacionales, el pontífice advirtió sobre el peligroso resurgimiento de una diplomacia basada en la fuerza, que está desplazando los mecanismos de diálogo y acuerdo.

"La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende", afirmó con vehemencia el santo padre, quien señaló la ruptura del principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar fronteras ajenas.

El legado de San Agustín en el pensamiento del Papa

León XIV recurrió al pensamiento de San Agustín, específicamente a su obra La Ciudad de Dios, para fundamentar su llamado a la paz. Aclaró que esta obra no propone un programa político, pero ofrece reflexiones valiosas sobre la convivencia justa y pacífica entre los pueblos.

El pontífice destacó cómo Agustín advierte sobre los peligros de las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político. "Ahora, como entonces, nos encontramos en una era de movimientos migratorios generalizados", señaló el Papa, añadiendo que vivimos no en una época de cambio, sino en un cambio de época, como expresó su predecesor Francisco.

La crisis del multilateralismo y el derecho internacional

Una preocupación central en el discurso papal fue la crisis del multilateralismo, entendido como el sistema de principios y arquitectura global surgida tras la Segunda Guerra Mundial. León XIV criticó cómo "la diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza".

El Papa hizo un llamado especial sobre la importancia del derecho internacional humanitario, cuyo cumplimiento "no puede depender de las circunstancias ni de intereses militares y estratégicos". Denunció que la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas y viviendas constituye una grave violación de este derecho.

Posiciones frente a conflictos específicos

El pontífice se refirió explícitamente a varios conflictos actuales:

  • Ucrania: Denunció el sufrimiento de la población civil y reafirmó "la urgente necesidad de un alto el fuego inmediato y de un diálogo motivado por una búsqueda sincera de caminos que conduzcan a la paz".
  • Gaza: Señaló que a pesar de la tregua anunciada en octubre de 2025, la población civil sigue sufriendo una grave crisis humanitaria, y reiteró que la solución de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos.
  • Venezuela: Tras la incursión armada de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro, renovó su llamado a respetar la voluntad del pueblo venezolano y trabajar por la protección de los derechos humanos.
  • África y Asia: Hizo un llamamiento para que se elijan con valentía los caminos de la paz y del diálogo inclusivo, garantizando acceso justo a la ayuda humanitaria.

La relevancia para Colombia

Monseñor Héctor Fabio Henao, encargado de las relaciones de la Iglesia católica y el Estado en Colombia, explicó el significado del llamado papal: "Una paz desarmada y desarmante significa que debemos hacer un gran esfuerzo como sociedad para que las armas dejen de ser lo que gobierna en distintos ámbitos y territorios".

Añadió que se trata de "desarmar los odios y la estigmatización que nos siguen dividiendo como nación", subrayando la urgencia de silenciar los fusiles, pero también de desarmar el corazón, el lenguaje y las relaciones sociales.

La construcción paciente de la paz

En sus reflexiones finales, el Papa contrastó la naturaleza destructiva de la guerra con el esfuerzo constructivo que requiere la paz: "Mientras que la guerra se conforma con la destrucción, la paz requiere esfuerzos continuos y pacientes de construcción, así como una vigilancia constante".

Citando nuevamente a San Agustín, recordó que "nuestros supremos bienes consisten en la paz", y destacó que durante nuestra peregrinación en esta tierra, la construcción de la paz requiere humildad y valentía: la humildad de la verdad y la valentía del perdón.

El discurso del papa León XIV resuena como un llamado urgente en un mundo donde, según sus palabras, "la paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo, sino como una condición para afirmar el propio dominio mediante las armas", comprometiendo gravemente el Estado de derecho que es la base de toda convivencia civil pacífica.