ELN declara cese unilateral al fuego en vísperas de comicios legislativos
En un contexto marcado por profundas tensiones en el proceso de paz y crecientes amenazas a la democracia en territorios vulnerables, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció este 23 de febrero un cese unilateral al fuego con motivo de las elecciones legislativas y consultas interpartidistas programadas para el próximo 8 de marzo. Este gesto, que según la guerrilla se ha repetido durante los últimos cuatro gobiernos, llegó acompañado de duras críticas contra la administración del presidente Gustavo Petro y su estrategia de Paz Total, calificada abiertamente como un fracaso por el grupo armado.
Comunicado oficial con condiciones y críticas al gobierno
Mediante un comunicado oficial, el ELN afirmó que suspenderá sus acciones ofensivas para no interferir con el ejercicio del derecho al voto de los colombianos. Sin embargo, el anuncio distó mucho de ser un gesto de buena voluntad sin condiciones. La guerrilla aprovechó el pronunciamiento para trazar su propia lectura del momento político nacional, señalando que Colombia atraviesa una "crisis estructural cada vez más profunda" que las jornadas electorales, a su juicio, "solo seguirán reciclando sin atinar a soluciones de fondo".
Frente a este diagnóstico, el grupo insurgente propuso lo que denominó un "Acuerdo Nacional", que buscaría abrirse a la discusión "con todo el país, así como también con el próximo presidente y el nuevo poder Legislativo". Esta formulación resulta significativa, pues al mencionar un gobierno y un Congreso futuros, el ELN parece mirar más allá del actual periodo presidencial, dejando entrever que considera agotado el ciclo político del petrismo.
Críticas directas a la estrategia militar del gobierno
Las críticas al gobierno no se limitaron al ámbito retórico. El ELN también cuestionó frontalmente la ofensiva militar puesta en marcha por las Fuerzas Armadas tras la reunión entre Petro y el entonces presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca. Tropas del Ejército Nacional ejecutaron bombardeos a campamentos del grupo guerrillero, operaciones que resultaron en la muerte de siete insurgentes y la recuperación de armamento y material de inteligencia.
Semanas antes, la organización ya había rechazado los bombardeos en la región del Catatumbo, en Norte de Santander, donde fallecieron siete guerrilleros —incluyendo un menor de edad— y otro fue capturado. Lo que agravó considerablemente la tensión fue la revelación del propio ELN de que, días antes del ataque, había recibido a un emisario del presidente para explorar "la posibilidad de retomar la solución pacífica al conflicto". Esta contradicción entre el acercamiento diplomático y la operación militar dejó al proceso de diálogo en un punto de quiebre crítico.
Contexto alarmante: 170 municipios en riesgo electoral
El contexto en el que se produce este anuncio es particularmente alarmante. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), aproximadamente 170 municipios del país enfrentan algún nivel de riesgo electoral, con un agravamiento notable en territorios históricamente vulnerables donde la presencia de grupos armados ilegales y la violencia sistemática limitan severamente la participación ciudadana.
La situación resulta especialmente grave en los municipios cobijados por las Circunscripciones Especiales de Paz (Citrep), donde el 45% se encuentran en riesgo extremo por factores directamente asociados a la violencia armada. Este escenario plantea una paradoja difícil de ignorar: el mismo actor armado que anuncia un cese al fuego es señalado como parte del problema estructural que pone en riesgo la democracia en decenas de municipios colombianos.
Retórica confrontacional y referencias religiosas
En un giro retórico que llamó poderosamente la atención, el comunicado del ELN incluyó una referencia papal, citando un mensaje atribuido al papa León XIV en el sentido de que "la paz no se puede imponer por vías de la fuerza". Simultáneamente, el grupo acogió el llamado de la Conferencia Episcopal Colombiana a una "paz electoral", aunque sin renunciar a su discurso confrontacional frente al Estado colombiano.
La promesa de no disparar durante la jornada electoral funciona, paradójicamente, como un recordatorio constante de que el ELN mantiene la capacidad real de hacerlo cuando lo considere necesario. Esta dualidad entre gestos de aparente distensión y la persistencia de la confrontación armada define la compleja relación entre la guerrilla y el Estado.
Futuro incierto para el proceso de paz
Para el gobierno de Gustavo Petro, el anuncio del ELN representa un nuevo capítulo en una relación bilateral que ha transitado desde la esperanza inicial de la Paz Total hacia un deterioro marcado por bombardeos militares, acusaciones mutuas y diálogos interrumpidos. La pregunta que queda abierta no se limita a si las elecciones del 8 de marzo transcurrirán sin incidentes violentos, sino qué quedará del frágil proceso de paz cuando concluya el conteo final de votos.
El escenario electoral se desarrolla así bajo la sombra de múltiples incertidumbres: la efectividad real de la tregua anunciada, la capacidad de las instituciones para garantizar la seguridad en territorios de alto riesgo, y el futuro inmediato de unas negociaciones de paz que parecen encontrarse en cuidados intensivos, con pronóstico reservado para su recuperación en el corto plazo.