Análisis: El carácter político de los grupos armados en las negociaciones de paz en Colombia
El carácter político de los grupos armados en negociaciones de paz

El carácter político en las negociaciones de paz colombianas

En Colombia existen actualmente dos tipos de organizaciones que poseen atributos políticos desde el ejercicio de la coerción y desde la criminalidad. Esta distinción ha marcado profundamente el desarrollo de los procesos de negociación durante la implementación de la Paz Total.

La clasificación inicial y sus consecuencias

Al inicio de la Paz Total, el Gobierno colombiano tuvo la ambiciosa intención de establecer mesas de diálogo con todos los grupos armados existentes en el territorio nacional. Esta iniciativa incluía desde el Ejército de Liberación Nacional (ELN) hasta las disidencias, las reincidencias, los Gaitanistas, las Autodefensas de la Sierra y las diversas bandas armadas urbanas.

Sin embargo, esta estrategia no funcionó como se esperaba, principalmente debido a la clasificación que se realizó de los grupos según sus atributos políticos. La definición de lo político se aplicó de manera desigual, basándose principalmente en la elaboración de un discurso que involucrara un proyecto político nacional de toma del poder.

El ELN fue considerado el grupo con mayor carácter político por preservar la ideología revolucionaria de los años sesenta del siglo XX. Con esta organización, el Gobierno apostó por un proceso de paz tradicional que incluía temas maximalistas como el modelo económico y político del país.

La estratificación fallida

Con los demás grupos, no se consideró al mismo nivel el atributo de lo político:

  • Con las disidencias y reincidencias se resolvió reconociendo su gobierno sobre territorios locales
  • Con las reincidencias, específicamente la Segunda Marquetalia, la situación era más compleja por motivos jurídicos pactados en la negociación de La Habana
  • Con los Gaitanistas y otros grupos considerados criminales, se les reconoció mando y gobierno, pero lo criminal desvaneció lo político, optándose por ofrecerles procesos de sometimiento en lugar de procesos de paz

Esta estratificación demostró ser inefectiva. El ELN mostró renuencia a avanzar en la negociación, y con las disidencias y reincidencias no se lograron avances significativos. Actualmente, el único proceso que parece avanzar es con los Gaitanistas, resultado del descarte de las fallas en otros procesos y del aprendizaje gubernamental de estos errores.

Redefiniendo lo político en la paz

Lo político en los procesos de paz no debe reducirse exclusivamente al discurso ideológico. Se debe negociar con quienes ejercen influencia real, gobiernan comunidades y dan forma al orden social, independientemente de su discurso formal.

La pregunta fundamental es: ¿Cómo podría haberse categorizado el carácter político de los grupos armados irregulares para adelantar procesos de paz que los asimilaran a la sociedad? La respuesta parece estar en reconocer que el elemento central que determina lo político no es tanto el discurso que expresa una ideología, sino:

  1. Los medios que determinan quién ostenta el poder en la sociedad
  2. La capacidad de redefinir el orden social
  3. La posibilidad de incidir en el gobierno de la sociedad

Dos tipos de organizaciones con atributos políticos

En Colombia existen actualmente dos categorías claras de organizaciones con atributos políticos:

Organizaciones coercitivas: Las disidencias, reincidencias, ELN, Gaitanistas y grupos similares definen el poder local desde la organización de la coerción. Aunque el carácter criminal puede interpretarse como su objetivo final, actividades como la regulación de cultivos de coca, la minería ilegal y el cobro de extorsiones como impuestos tienen como sentido la organización de mercados locales, no solo el enriquecimiento de una élite guerrera. La negociación con estos grupos consiste fundamentalmente en el desmonte de su capacidad coercitiva.

Organizaciones criminales especializadas: Estas organizaciones no disponen de un aparato coercitivo que determine quién ejerce el poder o gobierna comunidades, pero se especializan en actividades como:

  • Lavado de activos
  • Contrabando
  • Contratación pública irregular
  • Otras actividades relacionadas con la reproducción de capitales ilegales

Una condición necesaria para proteger estas actividades es la protección de la clase política y las autoridades. Por esta razón, invierten enormes cantidades de dinero para influir en quién ejerce el poder a través de procesos electorales, garantizando así un orden social que proteja su riqueza.

Con estos grupos, la negociación toma un cariz diferente: consiste en la entrega significativa de una parte de su riqueza y en la renuncia a distorsionar, mediante su dinero, los resultados democráticos.

Este análisis revela la complejidad de definir lo político en contextos de conflicto armado y criminalidad organizada, destacando la necesidad de enfoques diferenciados según la naturaleza del poder que ejercen las distintas organizaciones ilegales en el territorio colombiano.