Carlos Pesebre renuncia a la mesa de diálogos de paz urbana en Medellín
Carlos Pesebre renuncia a mesa de paz urbana en Medellín

Carlos Pesebre abandona la mesa de diálogos de paz urbana en Medellín

Este lunes 9 de febrero de 2026 se conoció una carta mediante la cual el jefe delincuencial conocido como alias Carlos Pesebre, cuyo nombre real es Freyner Alfonso Ramírez García, informó su renuncia a la Mesa de Diálogos de Paz Urbana que reúne a las bandas criminales de Medellín y el Valle de Aburrá, iniciativa dirigida por el gobierno del presidente Gustavo Petro.

Documento oficial dirigido a la comisión de paz

La carta, fechada el 31 de enero de 2026 según información revelada por el periódico El Colombiano, fue dirigida específicamente al consejero comisionado para la Paz, Otty Patiño. En el documento, Ramírez García expresa de manera formal su decisión de retirarse completamente del proceso.

"Por medio de la presente, le comunico mi decisión de presentar mi renuncia al cargo de vocero principal. Asimismo, notifico que, a partir de esta fecha, me retiro de toda instancia del espacio de diálogo sociojurídico", señala el texto conocido por el medio mencionado.

Motivaciones detrás de la renuncia

En la misiva, el líder criminal alegó tres razones principales para su retiro:

  • Falta de garantías suficientes para los participantes
  • Improvisación institucional en la conducción del proceso
  • Considerar que el diálogo se encuentra actualmente en un "punto muerto"

Ramírez García recordó en su carta que, al asumir el cargo de vocero principal hace aproximadamente tres años, experimentó "tanto el honor como la responsabilidad" de integrarse a una labor orientada a transformar vidas y brindar nuevas oportunidades a jóvenes, hombres y mujeres, incluyéndose a sí mismo. Reconoció la intención inicial del presidente Petro de ofrecer segundas oportunidades a todos los ciudadanos.

Frustración por resultados limitados

El exvocero expresó su decepción al señalar que "del Espacio de Diálogo Sociojurídico y su dinámica en favor de la paz urbana se esperaban grandes resultados". Aunque reconoció avances tangibles como la histórica reducción de los índices de homicidios, criticó duramente la gestión del proceso.

"Sin embargo, se ha actuado con improvisación, sin asesoramiento profesional y a veces con desdén, aun sabiendo que es una de las mesas más sólidas de las que tiene abierta la Paz Total del Gobierno Petro", añadió en su carta, evidenciando su frustración con la conducción institucional del diálogo.

Esta renuncia representa un golpe significativo para los esfuerzos de paz urbana en la segunda ciudad más importante de Colombia, donde las bandas criminales han mantenido históricamente una fuerte presencia y control territorial. El proceso, que forma parte de la estrategia de Paz Total del gobierno nacional, enfrenta ahora nuevos desafíos para mantener su legitimidad y efectividad sin la participación de uno de sus principales interlocutores.