Acuerdo de Paz se convierte en eje central de la campaña electoral 2026 tras una década
Acuerdo de Paz: eje central de campaña electoral 2026

El Acuerdo de Paz resurge como eje central en la contienda electoral 2026

A una década de su firma histórica, el Acuerdo de Paz con las FARC ha regresado con fuerza al centro del debate político colombiano, posicionándose como uno de los temas definitorios de la campaña presidencial 2026. Analistas políticos coinciden en que este acuerdo, que polarizó profundamente a la sociedad colombiana en 2016, podría volver a influir significativamente en la decisión de los votantes, aunque con matices y enfoques distintos a los de elecciones anteriores.

Las alianzas políticas revelan la importancia del tema

Los recientes movimientos de adhesiones y alianzas entre candidaturas han dejado en evidencia la centralidad del Acuerdo de Paz en la contienda electoral. José Félix Lafaurie, al justificar su respaldo a la candidatura de Abelardo de la Espriella, mencionó explícitamente diferencias con el Centro Democrático relacionadas con el acuerdo, marcando distancia con miembros del partido que sí respaldaron el proceso de paz.

Por otro lado, el partido Comunes fundamentó su apoyo a Iván Cepeda precisamente en la defensa del acuerdo, demostrando cómo este tema continúa estructurando las coaliciones políticas. "El acuerdo polarizó a la sociedad colombiana desde el mismo momento en que comenzó a discutirse, y ese debate parece haberse reactivado en plena contienda presidencial", señalan observadores políticos.

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El debate se traslada a la implementación

Según el analista político Carlos Arias, más que el acuerdo en sí mismo, lo que ha vuelto al centro de la discusión es su implementación. "Lo que está circulando en términos temáticos y de conversación pública es el cumplimiento del acuerdo y lo que tiene que ver con la JEP", explica Arias, refiriéndose a la Jurisdicción Especial para la Paz.

Esta perspectiva es compartida por otros expertos. Para Alejandro Chala, investigador de la Fundación Pares, uno de los grandes clivajes que se están moviendo en estas elecciones "gira alrededor de un ejercicio revisionista del Acuerdo de Paz". La pregunta fundamental que plantean los analistas es qué tanto influirá este asunto al momento de que los colombianos acudan a las urnas.

Posiciones divergentes entre candidatos

Las campañas han adoptado posturas marcadamente diferentes frente al acuerdo. Mientras algunos candidatos como Juan Daniel Oviedo habían establecido como "línea roja" antes de oficializar su alianza con Paloma Valencia la implementación del Acuerdo de Paz de 2016, argumentando que forma parte del bloque de constitucionalidad y por tanto debe cumplirse, otros plantean enfoques radicalmente distintos.

La candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, propone una doctrina de 'Seguridad Total' que buscaría reemplazar el enfoque de paz, una línea que sectores críticos interpretan como una forma de limitar el acuerdo en la práctica sin derogarlo formalmente. Más tajante es la posición de Abelardo de la Espriella, quien ha planteado abiertamente la eliminación de la JEP.

El contexto de seguridad influye en el debate

Para Carlos Arias, el hecho de que el tema de seguridad y conflicto esté retomando fuerza responde, en buena medida, al deterioro de la situación en varias regiones del país. "El aumento de masacres, los asesinatos de líderes sociales, la presencia de grupos armados ilegales y el crecimiento de cultivos ilícitos han vuelto a poner el tema de la paz en primer plano", explica el analista.

Leonardo González, director de Indepaz, considera que el tema sí va a influir electoralmente, aunque no necesariamente de la misma manera que en elecciones pasadas. "El tema volvió al centro de la campaña porque hoy muchos colombianos sienten, al mismo tiempo, frustración por los incumplimientos y miedo a volver a una lógica exclusivamente militar", señala González.

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Diferentes perspectivas regionales

González agrega una dimensión territorial importante al análisis: "En las regiones más golpeadas por el conflicto el acuerdo sigue siendo un asunto de transformaciones territoriales, seguridad, sustitución de cultivos, vías, reforma rural, protección a líderes y presencia estatal". En estas zonas, según el director de Indepaz, persiste la percepción de que los peores momentos de violencia disminuyeron después de 2016, pero también hay una fuerte sensación de que el Estado no cumplió sus compromisos.

En contraste, "en las ciudades y entre sectores más alejados del conflicto, el acuerdo puede convertirse más en un símbolo político", explica González. Esta división territorial podría traducirse en diferentes comportamientos electorales, con el acuerdo funcionando como un divisor de aguas entre dos visiones de país: una que insiste en la negociación y otra que prioriza la respuesta militar.

Un giro clave en la contienda

Jorge Restrepo, director del Cerac, identifica un momento particularmente significativo en el desarrollo de la campaña. "Lo que se logró en el caso de Oviedo no fue nada diferente a un compromiso de no reabrir el acuerdo; es decir, de no buscar, por ejemplo, una renegociación", señala Restrepo, quien considera que este movimiento podría haber llevado a que muchas personas que nunca hubieran pensado en votar por una candidata del Centro Democrático decidieran considerar su voto.

Este giro, según Restrepo, también habría restado fuerza a la narrativa del candidato cercano al Gobierno, Iván Cepeda, quien ya no puede presentarse como el único aspirante que puso el tema de la implementación del acuerdo sobre la mesa. La complejidad de estas dinámicas sugiere que el Acuerdo de Paz seguirá siendo un factor determinante en los meses previos a las elecciones de 2026.