Colombia se prepara para enfrentar un nuevo fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026
La directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Ghisliane Echeverry Prieto, confirmó oficialmente que Colombia enfrentará un nuevo fenómeno de El Niño durante la segunda mitad del año 2026. Esta declaración se produjo durante una entrevista exclusiva con el medio radial La FM, donde la funcionaria detalló las implicaciones climáticas que se avecinan para el territorio nacional.
Características y riesgos del fenómeno climático
Echeverry explicó que este fenómeno climático se caracterizará por una disminución significativa de las lluvias y un aumento considerable de las temperaturas en gran parte del territorio colombiano. Estas condiciones meteorológicas extremas podrían derivar en múltiples consecuencias negativas:
- Escasez de agua en diversas regiones del país
- Incremento sustancial de incendios forestales
- Presiones significativas sobre el sistema energético nacional
- Posibles problemas de abastecimiento en municipios vulnerables
Cronología y probabilidades de manifestación
Según los modelos climáticos analizados por el Ideam, existe una probabilidad cercana al 60% de que las condiciones iniciales de El Niño comiencen a manifestarse desde el mes de mayo. Sin embargo, el escenario más probable indica que el fenómeno se consolidará completamente a partir de septiembre, momento en el cual sus impactos serán más evidentes y pronunciados en todo el territorio nacional.
Regiones más afectadas y antecedentes preocupantes
Históricamente, las regiones que experimentan los efectos más intensos del fenómeno de El Niño son:
- La región Caribe
- La región Andina
- La región Pacífica (con efectos generalmente menos intensos)
En contraste, las regiones de la Orinoquía y la Amazonía suelen presentar impactos más moderados, aunque Echeverry advirtió que esto no significa que se deban bajar las alertas en estas zonas, ya que cada evento climático presenta características particulares.
Como antecedente preocupante, la directora del Ideam recordó que durante enero de 2024, bajo condiciones previas de El Niño, más de 900 municipios colombianos estuvieron en alerta por incendios forestales. Este episodio demostró claramente la magnitud de los riesgos asociados a este fenómeno climático y la necesidad de preparación anticipada.
Riesgo de temperaturas récord y episodios anteriores
Echeverry señaló específicamente que existe un riesgo latente de que se superen récords históricos de temperatura, especialmente durante la temporada seca comprendida entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. Este escenario podría repetir episodios críticos como los vividos en Bogotá y otras regiones durante 2024, cuando las altas temperaturas favorecieron incendios en los cerros orientales y generaron emergencias ambientales significativas.
Estrategias de prevención y coordinación institucional
En materia de prevención y gestión del riesgo, el Ideam trabaja de manera articulada con múltiples entidades:
- Corporaciones Autónomas Regionales (CAR)
- Alcaldías municipales
- Gobernaciones departamentales
- Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres
A través de este sistema integrado, se han emitido alertas tempranas y se coordina la actualización constante de los planes de contingencia en todos los territorios potencialmente afectados. Echeverry destacó que el instituto no solo anuncia el fenómeno con anticipación, sino que realiza un monitoreo permanente de variables críticas como temperatura y precipitación a escalas mensual y diaria.
Acceso a información y antecedentes recientes
Toda esta información climática está disponible de manera abierta y gratuita en el portal web oficial del Ideam, donde tanto autoridades como ciudadanos pueden consultar pronósticos detallados y escenarios específicos por departamento y municipio. Esta transparencia informativa busca facilitar la preparación y respuesta ante los eventos climáticos extremos.
Finalmente, la funcionaria recordó que el más reciente fenómeno de El Niño fue declarado oficialmente en noviembre de 2023. Aunque en ese momento persistían condiciones lluviosas en algunas regiones, posteriormente se evidenció una disminución progresiva de las precipitaciones que llevó a niveles críticos en los embalses nacionales y generó problemas significativos de abastecimiento de agua y energía entre enero y marzo de 2024.



