Jóvenes santandereanos lideran vigilancia ambiental en importante fuente hídrica
Los estudiantes del Colegio La Presentación de San Gil se han incorporado activamente este año al grupo de instituciones, organizaciones, empresas y comunidades que desarrollan labores de monitoreo en la cuenca de la quebrada Curití. Este compromiso juvenil representa un paso significativo en la consolidación de la red de vigilancia participativa que busca proteger este vital recurso hídrico.
Un proyecto con alcance internacional
La vinculación del colegio se realiza en el marco de Inspiragua, un convenio que, según la Corporación Autónoma de Santander (CAS), se desarrolla en el departamento desde 2019 junto con la DWA (Dutch Water Authorities), dentro de la estrategia Blue Deal y con apoyo de la Gobernación de Santander. Esta alianza internacional fortalece las capacidades técnicas y metodológicas del monitoreo ambiental.
Rodolfo Sánchez Ruíz, profesional especializado de la CAS, explicó que "las herramientas para medir la calidad del agua son prácticas y fáciles de usar, por lo que estudiantes y docentes podrán utilizarlas y recolectar la información sin mayores tecnicismos". Los voluntarios reciben kits especializados que facilitan el proceso de muestreo y análisis.
Red de monitoreo con múltiples actores
En el caso específico de la quebrada Curití, la CAS ha venido consolidando una red de monitoreo participativo con cerca de 10 puntos definidos, entre los cuales se encuentra el sector de Ragonessi, ahora bajo responsabilidad del Colegio La Presentación. El grupo de alumnos y docentes de esta institución educativa serán responsables de tomar muestras cada 15 días en este sector estratégico.
Según detalló Sánchez, en este proceso participativo están involucrados:
- Empresas del sector avícola
- Juntas de acción comunal
- Una institución educativa de Curití
- Otros colaboradores comunitarios
El profesional resaltó el valor que tiene la recolección periódica de esta información para "conocer realmente las condiciones de esta importante quebrada" y tomar decisiones basadas en datos concretos.
Metodología rigurosa y resultados tangibles
La recolección de muestras se realiza cada 15 días en 11 puntos determinados por la CAS a lo largo de la quebrada. Antes de la implementación del proyecto, los controles y mediciones de turbiedad, contaminación y otros parámetros se realizaban con menor frecuencia. Actualmente, en cada punto se toman muestras regularmente, lo que equivale a 24 mediciones anuales por ubicación.
Sánchez explicó que toda la información recogida en campo por los voluntarios puede subirse de forma inmediata a una aplicación de la corporación, donde queda disponible para el análisis integral de resultados. Esta digitalización del proceso agiliza la respuesta institucional y la toma de decisiones.
Expansión y fortalecimiento del proyecto
Ante la positiva participación comunitaria y los resultados obtenidos, la CAS evalúa aplicar esta metodología participativa en otras quebradas de la región y avanzar en el análisis del impacto de las aguas residuales. Además, dentro del cronograma de trabajo está previsto entregar equipos especializados como microscopios y estereoscopios al colegio vinculado en Curití, con el objetivo de fortalecer las evaluaciones hidrobiológicas sobre los ecosistemas acuáticos.
El proyecto Inspiragua se desarrolla como piloto en tres territorios estratégicos de Santander:
- La quebrada Curití
- El río Tona
- El corredor del manatí antillano, en las ciénagas de Puerto Wilches
Uno de los objetivos fundamentales es vincular a las comunidades locales al cuidado y la toma de decisiones sobre las fuentes hídricas, promoviendo una gobernanza participativa del agua que involucre a todos los actores del territorio.
