Greenpeace alerta: Embalses españoles agotan su vida útil de 50 a 75 años
Embalses españoles agotan su vida útil según Greenpeace

Greenpeace advierte sobre el agotamiento de la vida útil de los embalses españoles

La organización ecologista Greenpeace ha emitido una alerta contundente sobre el estado de los embalses españoles, cuya vida útil, estimada entre 50 y 75 años, se está agotando. En una nota publicada este miércoles, la organización subraya que el desafío actual no radica en construir nuevas infraestructuras, sino en "mejorar los existentes" para garantizar su eficiencia operativa.

El problema de la acumulación de sedimentos

Uno de los principales problemas identificados por Greenpeace es la acumulación de sedimentos en el fondo de los embalses, lo que reduce significativamente su capacidad de almacenamiento. "Se almacena menos agua de la reportada debido a la acumulación de sedimentos en el fondo", explica la organización. Este fenómeno, conocido como colmatación o aterramiento, representa el mayor desafío geológico que enfrenta el país tras el paso de las recientes borrascas.

La limpieza de estos lodos y sedimentos es descrita como "extremadamente compleja y costosa", pero sin ella, "el agua que se ve en superficie es engañosa". Greenpeace insiste en que esta situación conduce a una "muerte silenciosa de los embalses", no por riesgo de colapso estructural, sino por una drástica pérdida de eficiencia operativa.

Presión climática y gestión inadecuada

Los embalses españoles, muchos de los cuales fueron construidos durante el franquismo y ahora operan al 77,34 % de su capacidad, están enfrentando una presión climática para la que no fueron diseñados. "Se carece de la agilidad necesaria para gestionar la mezcla de agua y sedimentos que traen las nuevas borrascas", señala Greenpeace. Esta situación se agravará en el futuro, según las proyecciones de la organización.

A pesar de este panorama, Greenpeace destaca un "hito hidrológico sin precedentes": el crecimiento exponencial de la reserva hídrica peninsular en 72 horas debido a las recientes lluvias, con incrementos de 693 hm³ en 24 horas, 1.623 hm³ a las 48 horas y 2.349 hm³ en solo tres días.

Soluciones propuestas: Restauración y modernización

La solución, según Greenpeace, no termina en la presa o embalse, sino que comienza en su entorno. La organización aboga por integrar la "restauración hidrológico-forestal" como medida clave. "La reforestación estratégica y la estabilización de laderas reducen la velocidad del agua y retienen el suelo", argumenta.

Un cauce sano y una cuenca forestada actúan como una esponja que amortigua el impacto del cambio climático, protegiendo así la inversión millonaria que representan las presas. Además, Greenpeace apunta a la necesidad de modernizar las compuertas y los sistemas de evacuación de fondo para mejorar la gestión del agua.

En conclusión, los expertos en aguas de Greenpeace estiman que España ha superado definitivamente su fase histórica de construcción de grandes obras hidráulicas. Ahora, el enfoque debe centrarse en mejorar y mantener las infraestructuras existentes, adaptándolas a los nuevos desafíos climáticos y ambientales.