Hace 40 años, el 26 de abril de 1986, una explosión en la Central Nuclear de Chernóbil desató el peor accidente nuclear de la historia. La ciudad de Prípiat, hogar de los trabajadores de la planta, quedó desierta para siempre. Natalia Litvinova, ganadora del Premio Lumen de novela en 2024 por su libro 'Luciérnaga', creció en Gómel, a pocos kilómetros del epicentro. En su obra, recuerda cómo a los evacuados los llamaban 'luciérnagas', un término despectivo que estigmatizó a las víctimas de la radiación.
El origen de Prípiat y la central nuclear
Prípiat fue fundada en 1970 para albergar a los científicos e ingenieros de la central nuclear Vladímir I Lenin. Diseñada como una ciudad modelo, contaba con guarderías, escuelas, hospitales y parques. En su apogeo, llegó a tener 50 mil habitantes. Sin embargo, tras el accidente, quedó abandonada, convertida en una 'Pompeya moderna'.
La prueba que desencadenó la catástrofe
En la madrugada del 26 de abril, los técnicos realizaban una prueba para verificar si la inercia de las turbinas podía generar electricidad suficiente en caso de un apagón. Debido a un diseño defectuoso del reactor RBMK, al activar el sistema de emergencia, las barras de grafito aceleraron la reacción en lugar de detenerla. El agua de refrigeración se convirtió en vapor, provocando una explosión que voló el techo de concreto del reactor.
La explosión liberó material radiactivo equivalente a 500 veces la bomba de Hiroshima. Dos personas murieron en el acto, y 28 más fallecieron en las semanas siguientes por enfermedad aguda por radiación. La nube radiactiva se extendió por Europa, aunque las autoridades soviéticas ocultaron la información durante días.
El silencio de Moscú y la reacción internacional
Dos días después del accidente, trabajadores de la central nuclear de Forsmark, en Suecia, detectaron contaminación radiactiva. Pronto, otras plantas escandinavas reportaron niveles elevados de radiación. La Unión Soviética, que había cesado las pruebas nucleares en 1963, guardó silencio. Mientras tanto, los residentes de Prípiat fueron evacuados con la orden de llevar solo lo necesario para tres días. Muchos nunca regresaron.
Las consecuencias humanas y ambientales
El número de víctimas sigue siendo objeto de debate. La ONU y la OMS estiman alrededor de 4 mil muertes por cáncer relacionado con la radiación, mientras que organizaciones ecologistas elevan la cifra. Más de 600 mil personas, llamadas 'liquidadores', participaron en la descontaminación. La exposición a la radiación causó leucemia, cáncer de tiroides y trastornos mentales. Los evacuados sufrieron estigmatización y desarraigo.
El desastre de Chernóbil marcó un antes y un después en la percepción de la energía nuclear. A 40 años, la zona de exclusión sigue siendo un recordatorio de los peligros de la tecnología mal gestionada.



