Bogotá fortalece monitoreo de calidad del aire con instituto sueco para combatir contaminación
Bogotá refuerza monitoreo de aire con instituto sueco contra contaminación

Bogotá refuerza capacidades técnicas para enfrentar la contaminación atmosférica

La Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá y el prestigioso Instituto de Estudios Ambientales de Estocolmo (SEI) han firmado un renovado Memorando de Entendimiento que busca fortalecer significativamente las capacidades técnicas de la capital para el monitoreo y evaluación de la calidad del aire. Este acuerdo internacional representa un paso crucial en la lucha contra la contaminación atmosférica, con especial énfasis en el cambio climático y la protección de la salud pública de los bogotanos.

Enfoque en zonas vulnerables y estrategias de mitigación

El acuerdo de cooperación tiene como objetivo principal mejorar la medición del impacto de políticas y proyectos ambientales en aquellas áreas que presentan altos niveles de contaminación y densidad poblacional. Particularmente, se plantea reforzar la evaluación de las Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMA), la estrategia distrital diseñada para reducir la exposición de la población a contaminantes atmosféricos peligrosos.

Según explicaron las autoridades ambientales, estas problemáticas se concentran mayoritariamente en el sur de la ciudad y en zonas periféricas, donde confluyen factores como vehículos antiguos y vías en mal estado que generan emisiones contaminantes. La secretaria de Ambiente, Adriana Soto, destacó que las acciones se enfocarán especialmente en el suroccidente de Bogotá, donde se han identificado los mayores impactos en salud asociados a la mala calidad del aire.

Capacitación técnica y herramientas analíticas avanzadas

El memorando permitirá avanzar en la evaluación de escenarios de reducción de emisiones provenientes de distintos sectores económicos y dejar instaladas capacidades técnicas permanentes en la entidad distrital. Esto es especialmente relevante para medir los resultados de las acciones previstas en el Plan Aire 2030, que incluye:

  • Intervenciones urbanas integrales en zonas críticas
  • Medidas de transición tecnológica en el transporte de carga
  • Estrategias para reducir el material particulado fino (PM 2.5)

Mans Nilsson, director ejecutivo del SEI, destacó que la renovación del acuerdo responde a la relevancia global de los problemas de calidad del aire en contextos urbanos y en comunidades vulnerables. "La experiencia de nuestro instituto en otras ciudades del mundo nos permitirá aportar herramientas analíticas avanzadas para fortalecer la toma de decisiones informadas en Bogotá", afirmó el representante sueco.

Casos de estudio y desafíos persistentes

Uno de los casos priorizados es el sector de Bosa - Apogeo, donde desde 2023 se implementa la primera ZUMA de la ciudad. En esta zona se desarrollan, con activa participación comunitaria, diversas intervenciones como:

  1. Pavimentación y mejoramiento de vías principales y secundarias
  2. Procesos de renaturalización y reverdecimiento urbano
  3. Instalación de sistemas de monitoreo especializados
  4. Evaluación continua del impacto real de las mejoras implementadas

No obstante, el reto fundamental para el Distrito seguirá siendo traducir estas capacidades técnicas en mejoras sostenidas y verificables en la calidad del aire y en la salud de la población, particularmente en las zonas históricamente más afectadas por la contaminación atmosférica.

Contexto de alertas ambientales activas

La renovación del acuerdo de cooperación se produce en un contexto marcado por alertas activas de mala calidad del aire en zonas rurales y periurbanas de Bogotá y su área de influencia. Sectores como Mochuelo y el municipio de Soacha continúan registrando concentraciones elevadas de material particulado fino (PM2.5), uno de los contaminantes con mayor impacto negativo en la salud humana.

Según los más recientes reportes de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, durante el último trimestre de 2025 estos puntos superaron los límites máximos permitidos en una proporción significativa del tiempo monitoreado, situación que ha llevado a mantener la vigilancia permanente y las recomendaciones preventivas para la población residente en estas áreas críticas.