Sheinbaum impulsa reforma electoral con recortes al Senado y financiamiento partidista
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó este miércoles una ambiciosa propuesta de reforma electoral que busca transformar el sistema político del país, a pesar del rechazo manifestado por diversos aliados dentro de su propia coalición gobernante. La iniciativa, detallada en una conferencia de prensa matutina, consta de un plan de 10 puntos que incluye reducciones significativas en el financiamiento público y cambios estructurales en la composición del Congreso.
Cambios estructurales en el sistema legislativo
El núcleo de la propuesta presidencial consiste en una drástica reducción del tamaño del Senado mexicano, que pasaría de los actuales 128 escaños a solamente 96. Además, se eliminaría completamente el uso del sistema de representación proporcional para la elección de miembros de la cámara alta, un mecanismo que históricamente ha permitido la participación de partidos políticos más pequeños en el legislativo.
Según explicó Pablo Gómez, jefe de la comisión presidencial sobre reforma electoral, el plan mantendría el sistema de representación proporcional únicamente en la Cámara de Diputados, pero con modificaciones sustanciales que obligarían a los candidatos a hacer campaña de manera individual en lugar de depender de las listas cerradas de partido. La iniciativa también contempla la elección de ocho legisladores de la Cámara Baja que residan permanentemente en el extranjero.
Recortes financieros y resistencia política
En el ámbito económico, la reforma propone un recorte del 25% en el financiamiento público destinado a los partidos políticos, junto con una reducción en el número de organismos bajo control directo del Instituto Nacional Electoral (INE). Sheinbaum justificó estas medidas como necesarias para frenar lo que calificó como "gasto electoral desorbitado", aunque críticos y opositores las interpretan como un intento de consolidar el dominio de su partido, Morena, en el panorama político mexicano.
"Este es un compromiso del presidente con el pueblo", declaró Sheinbaum durante su presentación. "Quienes quieran apoyarlo, bien. A quienes quieran mantener el privilegio de las listas, el pueblo también los va a señalar".
Sin embargo, la iniciativa ya ha generado una fuerte reacción negativa entre partidos aliados más pequeños, cuyos legisladores se resisten tanto a las reducciones en fondos públicos como a la perspectiva de contar con menos escaños en el Congreso. Esta resistencia amenaza directamente la capacidad del gobierno para asegurar las supermayorías de dos tercios necesarias para aprobar cambios constitucionales.
Contexto histórico y desafíos políticos
La reforma electoral representa una prioridad de larga data heredada del predecesor y aliado político de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien durante su presidencia criticó frecuentemente a instituciones independientes como el INE y la Suprema Corte, acusándolas de obstaculizar la democracia en lugar de protegerla. La animosidad de AMLO hacia la autoridad electoral se intensificó tras sus derrotas electorales en 2006 y 2012, cuando alegó fraude y prácticas desleales.
Aunque AMLO logró aprobar durante su mandato una reforma que recortaba el presupuesto del INE, el máximo tribunal mexicano finalmente la declaró inconstitucional. Ahora, Sheinbaum enfrenta el desafío de llevar adelante un proyecto que se le escapó a su predecesor, quien vio frustrada su propia reforma electoral por protestas callejeras masivas y la intervención de la Corte Suprema.
Los opositores a la actual propuesta argumentan que los cambios al sistema de representación proporcional plantean un riesgo particular para la democracia mexicana, al facilitar que Morena -que ha emergido como la fuerza política dominante desde la victoria presidencial de AMLO en 2018- fortalezca aún más su poder. En la legislatura actual, 32 de los 128 senadores y 200 de los 500 diputados fueron elegidos mediante representación proporcional.
Estrategia legislativa y perspectivas futuras
Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara de Diputados, declaró la semana pasada que los legisladores de su partido planean intentar aprobar la reforma sin cambios sustanciales. Sheinbaum, por su parte, ha manifestado estar abierta a negociaciones, pero ha dejado claro que las disposiciones para reducir el gasto público y el número total de legisladores constituyen líneas rojas no negociables.
La iniciativa sigue a un exitoso pero polémico esfuerzo por reformar el sistema judicial mexicano, que generó críticas similares de la oposición, preocupación entre inversionistas y creciente malestar sobre el estado de la justicia en el país. La capacidad de Sheinbaum para consolidar esta nueva reforma electoral dependerá crucialmente de su habilidad para superar la resistencia interna y externa, en un contexto político marcado por tensiones crecientes y divisiones dentro de su propia coalición gobernante.