Madre de Juan Daniel Oviedo rompe el silencio sobre su relación con el candidato
Por primera vez, Myriam Arango Bedoya, madre del economista y candidato vicepresidencial Juan Daniel Oviedo, ha hablado públicamente sobre su vínculo familiar, revelando un distanciamiento de varios meses que coincidió con la campaña política de su hijo. Arango, administradora de empresas y comerciante de 75 años, admitió que nunca ha tenido afinidad con la política, a pesar de la prominente carrera electoral de Oviedo.
Un carácter firme y decisiones difíciles
En una entrevista exclusiva con la revista Semana, Arango describió su personalidad directa y su forma de enfrentar conflictos, lo que la llevó a distanciarse cuando algunas decisiones de su hijo no fueron de su agrado. "Soy una persona dura. Lo que no me gusta, no me gusta. Si tengo que despedir a alguien de mi corazón, lo hago muy rápido", afirmó la madre, quien comparó la política con una enfermedad hereditaria desconocida.
El distanciamiento entre madre e hijo se extendió aproximadamente entre cuatro y cinco meses, un período crítico en el que Oviedo consolidaba su figura pública y avanzaba en actividades políticas. Arango expresó perplejidad ante el interés de su hijo por la política, señalando que "no sé a quién le heredó ese virus" y enfatizando que ni en su familia ni en la del padre de Oviedo existía esta inclinación.
Preferencias políticas y apoyo incondicional
Al ser consultada sobre el futuro político de su hijo, Arango no dudó en expresar su deseo de verlo como alcalde de Bogotá. "Sí, me gustaría. Acá en Bogotá lo quieren mucho", declaró, añadiendo que incluso preferiría este cargo sobre la vicepresidencia, considerando que Oviedo "tiene tiempo y está joven".
Sobre la fórmula presidencial que integra su hijo junto a Paloma Valencia, Arango mantuvo una postura imparcial. "Soy imparcial. Me gusta Juan Daniel Oviedo. Sé que él ha estado cercano al Centro Democrático con María del Rosario Guerra, los respeto a todos, pero no puedo decir si me gusta o no. No soy política, no me gusta ni la entiendo", explicó.
Superación personal y críticas a la sociedad
Arango también compartió detalles íntimos de la infancia de Oviedo, revelando que sufrió bullying por su voz y enfrentó problemas de salud desde pequeño. "Nació con dos problemas de dos fístulas, por eso perdió el oído. Se le hizo su primera cirugía, pero las adenoides volvieron a salir y tuvieron que operarlo otra vez", relató, mencionando además una caída a los tres años que afectó su voz.
La madre defendió las capacidades de su hijo y criticó la tendencia social a enfocarse en aspectos superficiales. "En el Dane la gente vivía más pendiente de su voz que de los datos que entregaba. Aquí en Colombia criticamos todo: nos fijamos más en cómo está vestida la gente y cómo habla, y no en qué tan inteligente y capaz es", afirmó con evidente frustración.
Reconciliación y respaldo emocional
A pesar de las diferencias y el distanciamiento temporal, Arango aseguró que continuará acompañando a su hijo en su trayectoria política, ofreciendo un respaldo emocional incondicional. Esta revelación familiar ofrece una perspectiva humana sobre una figura política en ascenso, destacando los desafíos personales que a menudo permanecen ocultos tras la vida pública.
El testimonio de Myriam Arango no solo ilumina la relación madre-hijo, sino que también plantea reflexiones sobre cómo las familias navegan las demandas de la vida política en Colombia, donde las carreras públicas pueden generar tensiones inesperadas en los vínculos más cercanos.
