Gobierno critica al Banco de la República tras subida de tasas de interés
Gobierno ataca al Banco de la República por subida de tasas

Gobierno desconoce decisión democrática del Banco de la República

El presidente de Colombia y su ministro de Hacienda, Germán Ávila, han demostrado un patrón preocupante: respetan las instituciones únicamente cuando sus decisiones favorecen al Gobierno. Cuando organismos autónomos como el Banco de la República adoptan medidas inconvenientes para el Ejecutivo, inmediatamente las atacan y ponen en duda su legitimidad.

Un episodio sin precedentes

La semana pasada, la Junta Directiva del Banco de la República decidió, por mayoría democrática, elevar las tasas de interés de intervención en 100 puntos básicos, pasando del 10,25% al 11,25%. En una votación donde siete miembros participaron, cuatro apoyaron el aumento, uno votó por mantener la tasa estable y dos (incluyendo al ministro Ávila y su aliado César Giraldo) propusieron una reducción.

Lo extraordinario ocurrió después de la votación. Germán Ávila, en un acto sin precedentes institucionales, abandonó la reunión y convocó una rueda de prensa paralela. No solo anticipó la decisión antes que el gerente general Leonardo Villar, sino que lanzó una serie de acusaciones contra el Emisor, responsabilizándolo de las dificultades económicas actuales.

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Las advertencias ignoradas

Expertos económicos llevan meses alertando sobre las consecuencias de ciertas políticas gubernamentales:

  • El aumento del salario mínimo por encima de la fórmula de productividad más inflación
  • La ruptura de la Regla Fiscal
  • El elevado endeudamiento nacional

Todas estas medidas generan presiones inflacionarias que obligan al Banco de la República a actuar mediante el incremento de tasas de interés. El Gobierno crea el problema y luego culpa a quienes intentan contenerlo.

La realidad de los números

Mientras Ávila afirma que "ningún banco central del mundo" está subiendo tasas en el contexto actual, omite mencionar que en la mayoría de países no está aumentando la inflación como ocurre en Colombia. El propio Plan Financiero del Gobierno Nacional revisó al alza su estimación de inflación para 2026, situándola en 5,8%, frente al 5,10% de 2025.

Cuando el Banco de la República identifica una tendencia inflacionaria ascendente, tiene el mandato constitucional de actuar preventivamente. Las subidas de tasas son un mal necesario derivado de la irresponsabilidad macroeconómica del Gobierno, no la causa primaria de los problemas.

Democracia selectiva

Este episodio revela una contradicción fundamental en el discurso oficial: se proclama defensor de la democracia mientras se rechazan sus resultados cuando no son favorables. La Junta Directiva del Emisor opera como una democracia en miniatura donde las decisiones se adoptan por votación mayoritaria, un principio que el Gobierno parece aceptar solo cuando gana.

Los colombianos que enfrenten mayores costos en créditos hipotecarios, tarjetas o préstamos deben saber que los responsables últimos son las políticas económicas del Gobierno, no las medidas correctivas del Banco de la República. La institucionalidad democrática requiere respeto constante, no solo cuando conviene.

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