Angelino Garzón defiende el derecho democrático a ser diferentes en Colombia
Garzón defiende derecho democrático a ser diferentes

El exvicepresidente Angelino Garzón reflexiona sobre la convivencia democrática

En el contexto de las recientes consultas ciudadanas para la escogencia de candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, ha emergido con fuerza el debate público sobre si en Colombia, al igual que en otras naciones del mundo, las personas tenemos efectivamente el derecho democrático a reivindicar nuestras diferencias y, pese a ellas, unirnos alrededor de propósitos comunes por el bienestar general.

Un ejemplo concreto de unidad en la diversidad

Me ha parecido particularmente significativo que se hayan realizado tres consultas ciudadanas para la Presidencia entre personas de orígenes políticos muy diversos. Especialmente relevante resulta la denominada consulta por Colombia, ganada por la destacada dirigente del Centro Democrático Paloma Valencia con más de tres millones de votos en todo el territorio nacional.

Lo verdaderamente novedoso de esta coalición es que no ha pretendido ocultar las diferencias políticas y sociales entre sus integrantes. Por iniciativa propia, comenzando por la misma Valencia, esta agrupación política diversa no solo se ha mantenido cohesionada, sino que fue determinante en la selección de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial.

Cabe destacar que Oviedo, como miembro activo de dicha coalición, obtuvo el segundo lugar en votación con más de un millón de sufragios y, desde que lo conocemos públicamente, nunca ha ocultado sus opiniones políticas, sociales y de género.

La sorpresa positiva de la polarización actual

No deja de sorprenderme positivamente la unidad en la diferencia que han construido Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, especialmente considerando el alto grado de polarización que vive actualmente nuestro país. Un hecho de esta naturaleza parecía algo todavía distante en el panorama político colombiano.

Este es un logro que debemos celebrar y procurar que su ejemplo fructifique y se extienda a otros espacios de la vida nacional. Representa un faro de esperanza en medio de divisiones que a menudo parecen insalvables.

Experiencia personal y principios democráticos

Desde mi propia experiencia política y social como persona que ha reivindicado el derecho democrático de los seres humanos a actuar unidos en la diferencia, y a que se les respete integralmente por sus opiniones y decisiones políticas, sociales, étnicas, religiosas y de género, de mi boca o de mi pluma no surgirá ningún tipo de descalificación hacia los actuales candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República.

Los caminos de la vida me han enseñado a desconfiar de aquellas personas que construyen su carrera política sobre los cimientos del odio y la descalificación sistemática. Este fenómeno incluso lleva a algunos a aceptar equivocadamente y afirmar: "Si los corruptos o violentos están con mis afines políticos y sociales, les perdono todo; pero si una persona se atreve a hacer una crítica, la condeno, la satanizo y la declaro mi enemigo".

El peligro de la doble moral en democracia

Esta doble moral que tanto daño le ha causado a nuestra democracia y al derecho de los pueblos a vivir mejor en convivencia pacífica debe convertirse, por principio fundamental, en uno de los objetivos políticos y democráticos de todas las personas que creemos que es posible transitar los caminos de la unidad en la diversidad.

Reitero con convicción que el camino de escucharnos mutuamente, respetarnos genuinamente y saber actuar constructivamente en medio de las diferencias no es tarea fácil, pero tampoco resulta imposible. Esta necesidad se vuelve más urgente cuando reconocemos el hecho real de que nuestras familias y la población colombiana en su conjunto son inherentemente diversas, lo que nos obliga a dejar a un lado prevenciones infundadas y descalificaciones automáticas.

Construyendo sobre bases éticas comunes

Solamente de esta manera podremos unirnos en la diferencia bajo la bandera de nortes éticos compartidos, como:

  • Cero tolerancia con la corrupción y el despilfarro de recursos públicos
  • Rechazo contundente a todas las formas de violencia
  • Compromiso con la reducción de las desigualdades sociales
  • Protección activa contra las contaminaciones ambientales

Estos principios deben orientar la destinación de recursos hacia el bien común de todos los seres humanos, comenzando prioritariamente por los niños y las niñas de nuestra nación, quienes representan el futuro inmediato de Colombia.

Angelino Garzón
Exministro de Trabajo, exvicepresidente de Colombia, exgobernador del Valle del Cauca