En la carrera 30 entre calles 26 y 45 de Bogotá, un edificio alto y delgado de concreto con piedra amarilla se roba las miradas, pero no por su belleza, sino por el escándalo que representa. Es la sede de la Alcaldía Local de Teusaquillo, un proyecto que, tras una década, se ha convertido en uno de los mayores elefantes blancos de la capital, rodeado de irregularidades, retrasos y millonarias pérdidas.
Fallo fiscal millonario
El viernes 24 de abril de 2026, el contralor distrital Juan Camilo Zuluaga anunció un fallo con responsabilidad fiscal a título de culpa grave contra los consorcios a cargo de la obra, por 36.424 millones de pesos. La decisión se basa en serias irregularidades en la ejecución de los contratos de obra e interventoría, así como en mayores costos por arrendamientos y consultorías para evaluar el estado de la edificación.
El primer imputado es el consorcio JR Sede, integrado por Prano Ingeniería, Fernando Ramírez y Luis Edgar Eduardo García Santander, ganador de la licitación en 2016 por 22.290 millones de pesos. También se imputó al consorcio Velnec GNG 2017, representado por Antonio Rafael González, que actuó como interventor desde 2017 tras una cesión del contrato por 1.600 millones de pesos.
Una década de problemas
El contrato 088 se adjudicó a finales de 2016 para construir un edificio de 13 pisos y tres sótanos en la carrera 30 con calle 40. El plazo de entrega era de 26 meses, es decir, en 2019. Sin embargo, casi diez años después, el avance físico es apenas del 80 %. La estructura se ve casi terminada por fuera, pero por dentro está abandonada y en deterioro.
Un recorrido por la obra revela pisos de piedra, pasto y tierra, un parque infantil consumido por la maleza, escaleras cubiertas de polvo con desperdicios y cables regados. Las oficinas tienen pisos negros, ventanas instaladas, pero techos con orificios y puertas forradas en plástico. En los sótanos, la situación es crítica: oscuros, sin señal telefónica, con paredes de piedra y humedad que hasta agosto de 2025 los mantuvo inundados, afectando a los edificios vecinos.
Origen de las fallas
Según una fuente cercana al proceso, los problemas comenzaron antes de la construcción. Los diseños iniciales, elaborados por Anfer Ingeniería EU, presentaban inconsistencias que no fueron corregidas mediante modificaciones contractuales. El contratista y la interventoría detectaron las fallas, pero no las reportaron a tiempo, y la obra avanzó con errores.
Los vecinos empezaron a notar grietas, humedad y hundimientos en sus propiedades. Miguel Ángel González, propietario de un apartamento vecino, relató: "Al principio nos alegró tener la Alcaldía cerca, pero se convirtió en pesadilla. Nuestro edificio se hundió más de cuatro centímetros y las filtraciones duraron tres años".
La Sociedad Colombiana de Ingenieros diagnosticó que las afectaciones a los vecinos eran consecuencia directa de la construcción, con variaciones estructurales no reportadas.
Falta de control de la interventoría
La Contraloría señaló que el consorcio Velnec GNG 2017 incurrió en faltas por ausencia de vigilancia y control oportuno. Las irregularidades solo se advirtieron por las quejas de la comunidad, no por alertas de la interventoría. Aunque se reportaron observaciones, estas no garantizaron el cumplimiento de la licencia de construcción ni de los diseños técnicos.
El plazo inicial se prorrogó hasta julio de 2021, pero la obra se estancó tras peritajes en diciembre de 2020 que encontraron múltiples inconsistencias. Desde entonces, el edificio ha sufrido inundaciones y deterioro, generando un riesgo de pérdida del valor de la inversión pública.
Futuro incierto
En diciembre de 2024 se emitió una alerta de riesgo por afectaciones estructurales. En agosto de 2025 se autorizaron nuevos recursos para estudios y diseños que determinen cómo intervenir la obra. A marzo de 2026, la consultoría avanza en un 53 %, barajando opciones que van desde el derrumbe hasta una costosa reparación.
La Contraloría advierte que, a punto de cumplirse una década, la ciudad deberá destinar nuevos recursos para finalizar o recuperar la obra, con riesgos de sobrecostos y pérdida de recursos públicos. Mientras tanto, los vecinos siguen sufriendo: "Hemos invertido unos 2 millones de pesos en extras. Muchos han vendido o abandonado sus viviendas", agregó González.
JR Sede y Velnec GNG 2017 deberán responder por el fallo fiscal de más de 36.000 millones de pesos, mientras el elefante blanco de Teusaquillo sigue manchando la historia de Bogotá.



